LA DIETA SIN GLUTEN

LA DIETA SIN GLUTEN

Aunque seguir esta dieta supone más limitaciones de las que parece, se ha puesto de moda. Entre otras muchas famosas, Miley Cyrus, Victoria Beckham, Lady Gaga y Gwyneth Paltrow no solo la siguen, sino que afirman que con ella han adelgazado sin esfuerzo y se encuentran mucho mejor, más activas y más sanas. ¿Qué hay de verdad en ello? Veamos cuál es la opinión de los expertos.

PRINCIPIOS EN QUE SE BASA

El gluten es una proteína que se encuentra en algunos de los cereales más utilizados en alimentación, y concretamente en el trigo, la avena, la cebada y el centeno. Evitar el gluten supone, por tanto, no tomar estos cereales ni todos aquellos alimentos que los contengan, que son muchos, como veremos más adelante.

Las personas celíacas no pueden tomar gluten, pues su intestino no lo tolera. Si lo hacen, pueden sufrir diarreas, daños intestinales y, en casos extremos de ingesta continuada, poner en peligro su vida. Entre un 1 y un 1,5% de la población es celíaca, pero solo una de cada cuatro personas que sufren este trastorno está diagnosticada.

Además de estos casos de intolerancia clara, muchas otras personas tienen una cierta sensibilidad al gluten, lo que les supone dificultades para digerirlo. En estos casos, su ingesta les puede ocasionar ciertas molestias más o menos graves. Y quizá de estos casos parte el equívoco de suponer que el gluten, en realidad, es malo para todo el mundo, en diferente grado, y por eso lo mejor es evitarlo.

REGLAS DE LA DIETA SIN GLUTEN

Lo cierto es que esta dieta tiene una única regla básica que es, como indica su nombre, no tomar gluten. Adicionalmente, una vez retirado este componente de los platos, debe tomarse una dieta variada y completa, lo cual no es algo privativo de esta dieta, sino de otras muchas y, en general, es un principio muy aconsejable de alimentación.

Parece sencillo evitar el gluten (basta con no tomar los cuatro cereales mencionados más arriba), pero en la realidad no lo es tanto, ni mucho menos. El problema es que muchos alimentos incluyen el gluten en su composición: pan, galletas, pasteles, pizza, pasta, cerveza, bollería... la lista sería realmente extensa.

Pero, además, hay que tener en cuenta que se añade gluten a muchos alimentos procesados para darles consistencia, sabor o mejorar las condiciones de su conservación. Por ello, no es extraño encontrar gluten en embutidos, cualquier plato preparado, jamón de york, pollo, pavo, patés, ciertos quesos, conservas, albóndigas, hamburguesas, salsas, condimentos, colorantes, sucedáneos de chocolates, cacaos y cafés, algunos frutos secos, caramelos, helados... y tenemos así otra lista interminable.

Sin embargo, no todos los cereales contienen gluten: el arroz, el sorgo, el mijo y el maíz no lo tienen. Pero incluso en el caso del arroz puede añadirse gluten durante el proceso de su refino. Por ello, si se quiere estar seguro de que no lo lleva, lo mejor es comprarlo integral.

QUÉ OPINAMOS DE LA DIETA SIN GLUTEN

Creemos que esta dieta presenta una pequeña ventaja y multitud de inconvenientes. La primera es la constatación empírica de que, si se evita el gluten, se ingieren menos calorías, ya que los alimentos con gluten suelen ser bastante calóricos. Ciertos estudios indican que se tomarían en torno a unas 400 calorías menos diariamente.

Sin embargo, la cuestión es si esta forma de tomar menos calorías es lógica o no. Por reducción al absurdo, podría decirse que también se tomarían menos calorías si evitamos los alimentos que empiezan por "P", por poner una letra cualquiera del abecedario: evitar tomar pan, pollo, paté, pescado, panceta, pisto, purés... Así tomaremos menos calorías, pero, ¿le parece lógico al lector?

Porque, como hemos indicado más arriba, esta dieta presenta multitud de inconvenientes, y la que se supone que es principal ventaja (eliminar el gluten de la dieta de personas que no tienen intolerancia a esta proteína) no resulta estar basada en una verdad científica, ya que no se ha demostrado en absoluto que evitar el gluten sea bueno para la salud ni adelgace, salvo por el efecto circunstancial, visto más arriba, de evitar una lista larga de alimentos.

Por el contrario, según ciertos estudios, la eliminación del gluten de la dieta de una persona (repetimos, no celíaca ni con algún nivel de sensibilidad a esta proteína) puede suponer determinados inconvenientes: falta de fibra; más azúcares o grasas en la composición de ciertos alimentos sin gluten, puestos por el fabricante para evitar que puedan ser más insípidos; problemas intestinales e, incluso, la posibilidad de desarrollar sensibilidad al gluten.

Y, por lo que se refiere al tema específico de si favorece o no la pérdida de peso, los alimentos con gluten suelen tener un índice glucémico menor, lo que, como ya vimos en algún artículo anterior, favorece la saciedad, retrasa el vaciado estomacal y la aparición de la sensación de hambre y, por tanto, favorece la pérdida de peso. Si prescindimos de ellos, nos quedaremos sin un arma importante en nuestra lucha contra el sobrepeso y la obesidad.

Además, al prescindir del gluten se prescinde también en muchos casos de alimentos con alto contenido en proteínas. Y estas, como es sabido, aumentan la saciedad y se digieren con más gasto de energía que otros alimentos, por lo que reducir su consumo en favor de hidratos de alto índice glucémico no parece, ni mucho menos, una estrategia adecuada para tener una sorpresa agradable cuando nos subamos a la báscula.

Por si lo anterior fuera poco, la mayoría de especialistas coinciden en afirmar que lo único que hace esta dieta es complicar la estrategia de rebajar el peso. Y es lógico, ya que se prohíben absurdamente muchísimos alimentos que pueden ser saludables y poco engordantes, con lo que la tarea de diseñar una dieta sana, ligera y apetecible se complica, y mucho.

Como ya se ha indicado más arriba y saben de sobra las personas celíacas, la lista de alimentos con gluten, ya sea de forma natural o añadido, es interminable. Por otra parte, comer sin gluten, además de complicado, es muy caro. Se estima que una dieta sin gluten puede suponer un desembolso extra de en torno a 1.500 euros al año.

Como conclusión, opinamos que la dieta sin gluten (siempre, para personas no celíacas ni con sensibilidad al gluten) no tiene soporte científico y debe ser rechazada por dificultar la bajada de peso, no presentar ventaja alguna para la salud, ser cara y complicada de seguir. Hay otras alternativas mucho más sanas y eficaces.

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