LA DIETA VEGETARIANA

LA DIETA VEGETARIANA

El vegetarianismo, entendiéndolo como ovolactovegetarianismo, es un tipo de dieta que consistiría en prescindir de la carne y el pescado conservando los huevos, leche y derivados de esta. No hay que confundirla con otro tipo de dieta y filosofía de vida, la vegana (vegetarianismo 100%, vegetarianismo estricto, etc.) que no comerían ningún alimento proveniente de los animales.

Los motivos que llevan a las personas adoptar este estilo de alimentación son muy diversos, los hay que la siguen por motivos ecológicos, motivos de igualdad animal, o por motivos de salud. Aunque parezca algo novedoso o extravagante, esta dieta lleva existiendo miles de años (muchos pensadores griegos, como Pitágoras o Platón eran vegetarianos en la Grecia Clásica) además, en otras culturas, como la hindú, la mayor parte de la población sigue esta dieta.

La dieta vegetariana está llena de mitos y leyendas que poco a poco están desapareciendo. Posiblemente, la más extendida es la de la necesidad de proteínas de origen animal para el correcto funcionamiento del organismo, haciendo la dieta "omnívora" la idónea. Este mito se desmintió hace muchos años, la dieta vegetariana no tiene ningún tipo de carencias alimenticias ni supone ningún peligro para la salud, tal es así que diversos organismos mundiales de salud (ADA Asociación Dietética Americana, BMA, Asociación Médica Británica y la OMS Organización Mundial de la Salud) la consideran, hoy por hoy, la dieta más sana.

Si bien es cierto todo esto, una dieta vegetariana exige especial cuidado, hay algunas personas, propensas a padecer ciertos tipos de complicaciones, que pueden tener problemas, las mujeres por ejemplo, son más propensas a sufrir falta de hierro, que mantenida en el tiempo, puede desembocar en anemia. Es por ello, que a la hora de decidir seguir esta dieta lo recomendable sería acudir a un nutricionista o médico de cabecera para que nos aconsejase y nos hiciese un seguimiento, además es recomendable hacerse análisis de sangre periódicamente para controlar nuestros niveles.

El principal problema que encontramos a la hora de comer vegetariano es la denominada inferioridad de calidad de las proteínas de origen vegetal frente a las de origen animal, esto se debe a que las primeras carecen de uno o más tipos de aminoácidos esenciales, mientras que las proteínas animales los tienen todos en distintas proporciones. Lo principal a la hora de hacerse vegetariano es pensar cómo vamos a sustituir las proteínas que antes obteníamos de la carne por otras de origen vegetal. Hoy en día en el mercado hay numerosos productos sustitutivos de la carne y en muchos supermercados, sin ser demasiado grandes, se pueden encontrar.

Lo más habitual y recomendado es sustituirlas por legumbres (garbanzos, lentejas, judías, etc.). Estos platos, muy habituales en la dieta mediterránea, nos deberían aportar la mayoría de las proteínas que necesitamos. Al estar tan integradas en las dietas habituales simplemente se podría prescindir de la carne sustituyéndola por algunas verduras. También hay diversos platos de base leguminosa que son muy sencillos de elaborar y deberían estar presentes en nuestro menú vegetariano, como puede ser el hummus (puré de garbanzos con aceite) o el falafel ("hamburguesas" vegetales de garbanzos) que son muy habituales en los países del norte de África.

Otra pieza fundamental en nuestra dieta deberían ser los cereales (arroz, trigo, centeno, etc.). Estos alimentos aportarían otra parte de las proteínas necesarias junto con la mayor parte de los hidratos de carbono, minerales, vitaminas… Además de ser muy baratos y fáciles de conseguir, con un poco de mano en la cocina se podrían conseguir unos platos completísimos. Cabe destacar el seitán, gluten de trigo con especias y verduras, un alimento muy rico en proteínas además de muy barato y fácil de hacer. Es uno de los sustitutos por excelencia de los filetes y se puede encontrar ya cocinado de modo que sólo habría que hacerlo a la plancha.

El tercer pilar, cómo no, serían las verduras y la fruta. La cantidad de verduras que hay es inimaginable y pueden servir tanto para acompañar nuestros platos como componente principal. Es recomendable consumir una gran variedad de verduras ya que nos aportarían la gran mayoría de las vitaminas que necesita nuestro organismo.

Para una dieta vegetariana completa es necesario conocer la soja (soya) y sus beneficios. Es probablemente el alimento más usado como sustituto de la carne ya que posee un alto contenido de proteínas (37gr de proteínas por cada 100gr) además, contiene la mayoría de los aminoácidos esenciales a excepción de la metionina (que se puede conseguir mediante los cereales), esto la convertiría en un producto muy completo. La soja se puede adquirir y comer en diversos formatos (salsa, leche, "filetes"…) haciendo que sea muy fácil incorporarla en nuestros platos. Cabe destacar el tofu que es el derivado sólido de la soja, tiene una textura de queso blanco y se puede encontrar en la mayoría de los supermercados.

Existen una serie de problemas que pueden surgir con la dieta vegetariana con los que hay que tener cuidado. El principal es sustituir la carne por el queso, un alimento muy sabroso pero altamente calórico, el abuso del queso puede hacernos engordar y tener problemas de colesterol. Otro problema que puede surgir es el abuso de los productos derivados de la soja; recientemente se ha descubierto que puede ser perjudicial para la salud (por su alto contenido de estrógenos, por ejemplo) de modo que conviene no hacer de la soja nuestro alimento principal tampoco.

Artículo elaborado por Jaime Pérez de Arenaza Escribano para Adelgazar.Net

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