Las bebidas alcohólicas

Las bebidas alcohólicas

Para muchas personas que comienzan a hacer dieta, prescindir del alcohol es, junto con los dulces, el aspecto de la misma que más les cuesta respetar. El consumo de numerosas bebidas alcohólicas está demasiado arraigado en la cultura occidental como para pretender ignorarlo.

¿Cuántas calorías tiene el alcohol de una bebida? Para saberlo habría que calcular los gramos de alcohol puro que hay y multiplicarlo por 7, que es el número de calorías (aunque realmente son Kcal, por claridad usaremos el término "caloría") que tiene un gramo de alcohol. A partir del volumen de la bebida (en mililitros o cm3) y de su grado alcohólico, podemos aplicar la siguiente regla:

Calorías del alcohol

Por ejemplo, aplicando esta regla a una copa (90 mililitros) de un ron de 38º, obtendríamos que tiene 239 calorías.

Calorías de una copa

Por su parte, un vasito (150ml) de vino tinto de 12º, tendría:

Calorías de un vaso de vino

A las calorías propias del alcohol habría que sumarle las correspondientes a otros ingredientes de la bebida (la tónica en un gin tonic, o la coca-cola en un cuba libre). Vemos que no son en absoluto despreciables las calorías de las bebidas: tres combinados ingeridos a lo largo de una fiesta pueden suponer unas 1.000 calorías. Además, las calorías del alcohol son "vacías" porque no aportan otros nutrientes, como sí ocurre con las grasas, proteínas o carbohidratos.

El exceso de alcohol, además de engordar, tiene otro importante efecto negativo: reduce mucho nuestro autocontrol. Cuando hemos tomado unas copas, nos relajamos respecto a nuestra alimentación y muy frecuentemente comemos más que si no hubiésemos bebido.

¿Estamos recomendando prescindir definitivamente del alcohol? No, porque no sería realista. A no ser que estés dispuesto a hacerte abstemio (se entiende que para siempre), es mucho más eficaz marcarse un objetivo de reducir el consumo de alcohol, que el de abstenerse de beber. A esa reducción en el consumo puedes darle diversas formas: emplear sólo bebidas fermentadas (vino, cerveza, cava, sidra...) y prescindir de las destiladas (ron, ginebra, whisky), no beber entre semana, no hacerlo hasta que comience la comida, ceñirse a una sola copa por noche, etc. Cada uno conoce bien sus costumbres y sabe qué objetivos puede marcarse para quitar protagonismo al alcohol en nuestra dieta. Volver a índice de Método