Consejos para el gimnasio

Consejos para el gimnasio

El gimnasio es uno de los conceptos que más se tienen presentes a la hora de abordar el adelgazamiento, hasta el punto de que, para muchas personas, adelgazamiento y gimnasio van inevitablemente unidos. Sin embargo, en demasiadas ocasiones la experiencia termina en fracaso: falta de resultados, es poco apetecible, cansado o aburrido... y al final, se abandona. Veamos algunos consejos para que no sea así.

En primer lugar, hay que tener en cuenta que el gimnasio no es algo necesario. Si bien es cierto que adelgazar es una banqueta que se sustenta en tres patas (por orden de importancia, dieta saludable, ejercicio y refuerzo psicológico), también lo es que acudir al gimnasio no es la única solución para moverse más. Andar, nadar, hacer footing o practicar cualquier deporte son también soluciones aceptables, preferentemente bajo prescripción médica y adaptadas a las condiciones de cada uno.

Y decimos lo anterior porque uno de los errores más comunes y graves a la hora de acudir al gimnasio es, aunque parezca una perogrullada, hacerlo si no nos gusta. El resultado a medio plazo es el previsible: abandono. Pero una vez que tenemos claro que nos gusta o, al menos, queremos probarlo, lo más importante es elegir bien el gimnasio. Para ello, además de la proximidad a nuestro domicilio o lugar de trabajo y de la cuestión económica, aspectos ambos que pueden ser importantes, deberemos informarnos acerca del plan de entrenamiento que nos proponen.

Dicho plan debe estar adaptado a nuestras condiciones (edad, sexo, estado físico, posibles limitaciones o enfermedades...) y, sobre todo, deberemos contar con un entrenador personal cualificado que nos dedique el tiempo suficiente como para valorar correctamente nuestros progresos e ir adaptando el plan a nuestra evolución personal. Porque hay que tener en cuenta que lo que nos brinda un gimnasio (y que no tenemos normalmente en casa) son básicamente dos cosas: aparatos y seguimiento profesional. Y no debemos renunciar a ninguna de estas dos cosas.

Lo primero que deberemos definir con nuestro entrenador personal es la frecuencia semanal con que deberemos asistir al gimnasio, así como la duración de las sesiones. A expensas de los condicionantes que tenga cada uno, una frecuencia aconsejable es acudir tres o cuatro veces por semana, en sesiones de media hora. Menos días sería insuficiente, y con más no se respetaría el conveniente descanso que debemos dar a nuestro cuerpo.

Si bien se supone que este consejo ya nos lo dará nuestro entrenador personal, no está de más saber que no se debe comenzar un plan de entrenamiento demasiado fuerte si no estamos habituados a ello. El resultado puede ser nefasto. Y, por lo que se refiere a cada sesión, es imprescindible hacer antes un calentamiento adecuado y, al terminar dicha sesión, los estiramientos pertinentes, que deben ser de unos 20 segundos y sin hacer rebotes. Si no hacemos ambas cosas, calentamientos y estiramientos, será más que probable la llegada de lesiones.

Por otra parte, es imprescindible alternar ejercicios aeróbicos (cinta, bicicleta estática...) y de fuerza. Mucha gente desprecia los de fuerza por pensar que consumen menos calorías que los aeróbicos. Y, en general, es cierto, pero hay que tener en cuenta que los ejercicios de fuerza desarrollan más la musculatura, y esta musculatura, por el mero hecho existir, consumirá más calorías a lo largo de todo el día aunque no hagamos ejercicio de forma deliberada. Además, ambos tipos de ejercicio suponen un desarrollo más armónico de nuestro cuerpo y un estado más saludable del mismo.

También hay que tener en cuenta que hay que ejercitar todos los músculos del cuerpo, sin limitarnos a algunas zonas, como hacer solo abdominales para quitarnos la barriga. Si hacemos abdominales, se endurecerán los músculos del abdomen y meteremos la barriga para adentro, pero no necesariamente reduciremos grasa de esa zona. Porque ese es un error muy frecuente: creer que reducimos grasa de la zona que ejercitamos, cosa que numerosas investigaciones han demostrado que no es cierta.

Por lo que respecta al ritmo de entrenamiento, los expertos aconsejan variar de vez en cuando la intensidad del ejercicio. Así, por ejemplo, en la bicicleta estática, es preferible hacer sprints varias veces durante la sesión que permanece durante toda ella al mismo ritmo. Y, por supuesto, tampoco debemos excedernos en nuestro esfuerzo, ya que no conseguiremos mejores resultados y nos arriesgaremos a sufrir una lesión.

Una vez que llevemos varias semanas acudiendo al gimnasio, la peor amenaza es la sensación de que no se están obteniendo unos resultados que compensen el esfuerzo realizado. Esto puede llevar a la frustración y al abandono, que es uno de los mayores enemigos del gimnasio. Hay que tener en cuenta que los resultados llegarán, pero a medio plazo. Por ejemplo, a partir de los tres meses. Y, por supuesto, tampoco hay que esperar resultados milagrosos, ni en peso ni en figura.

Enlazando con lo anterior, hay que resaltar que el gimnasio (o, en general, el ejercicio físico), al igual que la dieta, debe ser para siempre. Si lo abandonamos, en poco tiempo recuperaremos nuestra anterior condición física, tanto en grasa, como en figura como, y es lo más importante, en salud. Y una táctica para no aburrirnos es cambiar de vez en cuando el plan de entrenamiento, de acuerdo con nuestro entrenador personal. Esto, además de mitigar el aburrimiento, es muy beneficioso para nuestro cuerpo que, en caso contrario, podría llegar a adaptarse y dejar de mejorar.

Una última cuestión muy a tener en cuenta se resume en el dicho: "zapatero, a tus zapatos". Y viene a cuento porque muchos entrenadores pretenden fijar, además del entrenamiento físico de sus clientes, su dieta. Y eso nunca debería ser así, y mucho menos recomendar determinados complejos o batidos que toman usualmente algunos culturistas con la finalidad, presuntamente, de aumentar sus músculos. La dieta es cosa del médico o el nutricionista, que son los que saben del tema. ¿Se imagina a un nutricionista indicándole cuánto peso debe cargar en el gimnasio, o cuántas flexiones debe realizar?.

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