Los postres

Los postres

Normalmente, en una comida nos saciamos con el primer y segundo platos, y cuando llegamos al postre ya no tenemos hambre. El postre en una parte de la comida con una finalidad puramente hedonista, lo cual, por otra parte, tampoco es malo. Lo que sí interesa es ser conscientes de que no necesitamos el postre para saciar el hambre, sino que lo tomamos buscando un broche placentero para la comida.

Hemos dicho que el postre no tiene por qué ser malo, ni siquiera cuando nos proponemos bajar de peso, pero lo que sí es malo es un postre excesivo. Y con demasiada frecuencia los postres son excesivos: una ración de tarta puede aproximarse al cuarto de kilo, con una carga calórica superior al segundo plato. En Adelgazar.net proponemos una alternativa diferente según la persona o la situación concreta de que se trate:

  1. Si puedes, acostúmbrate a pasar directamente del segundo plato al café. Ya que su función no es quitar el hambre, tomar un postre no deja de ser una costumbre y, como tal, podemos modificarla para prescindir de él. Es cuestión de unas semanas que nos resulte natural tomar un café después del segundo plato.
  2. Si no deseas prescindir del postre, recurre a la fruta de temporada preparada. Cuando después del segundo plato nos ponen el frutero delante de las narices, es frecuente que no nos satisfaga, y se debe unas veces al aburrimiento (las peras y manzanas de siempre) y otras a la pereza (hace falta valor para ponerse a pelar un kiwi con el cuchillo de mesa). Sin embargo, casi cada mes tiene alguna fruta que está deliciosa y que no se da el resto del año, con lo que no te aburre: fresas, mandarinas, paraguayas, uvas, granadas, sandía, cerezas,... cualquiera de ellas, previamente lavada y troceada, es una fiesta. Y si no tienes fruta de temporada, échale un poco de imaginación y dedica diez minutos a hacer una macedonia con las peras, manzanas y plátanos de siempre; sólo hay que pelarlas, trocearlas y echarles un chorrito de zumo.
  3. Bien, supongamos que eres de los que no sólo no puede prescindir de postre, sino que además necesita que éste sea dulce. Aun en este caso hay soluciones de compromiso jugando con las cantidades. Si estás en casa, pon raciones muy pequeñas de dulce (recuerda que ya no tendrás hambre), y si estás fuera de casa pide un único postre para compartir varias personas (es esta una costumbre muy extendida y aceptada). Incluso puedes recurrir a una onza (sólo una) de chocolate negro.

Ah, y no olvides las recetas de postres fáciles que proponemos en la sección de Recetas.

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