Descubren el gen que predispone al dulce

Dos grupos de investigadores, uno de la Facultad de Medicina Mount Sinai, de Nueva York, y otro de la Universidad de Harvard, ambas de los Estados Unidos, acaban de descubrir la razón de esa arrolladora pasión por los dulces que define a los golosos.

Los científicos, que divulgarán su hallazgo en los números de mayo de las prestigiosas publicaciones "Nature Genetics" y "Nature Neuroscience", individualizaron el interruptor genético que desencadena la pasión por los dulces y su descubrimiento tiene, por lo menos, dos derivaciones. Inicialmente, sienta las bases para comprender de qué forma los impulsos eléctricos transmitidos desde las papilas gustativas al cerebro determinan las preferencias de un sentido tan complejo como el gusto y, a la vez, abre la posibilidad de proyectar una nueva generación de edulcorantes.

Las cosas son más o menos así: la pasión por el dulce se desencadena apenas los azúcares entran en contacto con los receptores que se encuentran en las papilas gustativas. Los alimentos dulces, ricos en carbohidratos de alto valor nutritivo, son reconocidos por los receptores alojados en el interior de las células nerviosas de las papilas gustativas de la lengua. Hasta ahora, sólo se conocían los genes que controlan los receptores capaces de reconocer lo amargo y lo salado, y de señalarle la presencia de estos "sabores" al cerebro. Se sabía, además, que el gen que percibe lo amargo se encuentra en el cromosoma IV y que controla la producción de la proteína G, pero los receptores del dulce seguían siendo un misterio.

Para descubrirlos, los investigadores concentraron su atención precisamente en el cromosoma IV. En las pruebas, confrontaron ratones apasionados por los dulces con ratones indiferentes a ellos y, luego, se confrontaron los genes presentes en su cromosoma IV (en busca de proteínas similares a la G, la proteína del gusto) y descubrieron que el gen T1R3 aparecía alterado sólo en los ratones no golosos. Finalmente, en consecuencia, dedujeron que este gen debía estar vinculado con la preferencia por el dulce.

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