Los cambios hormonales de la menopausia favorecen la obesidad

Durante un reciente Simposium Internacional de Ginecología Endocrinológica celebrado en Madrid, se puso de manifiesto que la falta de estrógenos durante la menopausia favorece la aparición de la obesidad.

El tan frecuente aumento de peso durante la menopausia y su consolidación posterior, se había venido achacando más a factores psicológicos que puramente fisiológicos. Así, los importantes cambios emocionales experimentados por la mujer durante esta etapa tan importante de su vida, harían que comiera en mayor cantidad, lo que conduciría a la obesidad.

Sin embargo, según la Dra. Clotilde Vázquez, del Servicio de Endocrinología y Nutrición del Hospital Ramón y Cajal de Madrid, "Aunque la patogenia de la relación menopausia-obesidad no se conoce por el momento con exactitud, sí está comprobada epidemiológicamente. Además, al ser los estrógenos hormonas termogénicas, cuando disminuye su producción debido a la menopausia, desciende la producción de calor y favorece el depósito de grasa".

A esta influencia directa de los estrógenos en la obesidad, se añade la propia disminución de masa muscular y aumento de grasa causados por el proceso de envejecimiento, que conlleva una reducción del gasto energético basal (energía consumida por cuerpo en reposo para mantener su propio funcionamiento) y por tanto un exceso de calorías provenientes de la alimentación.

La falta de estrógenos también provoca, además del referido exceso de peso, que la distribución de la grasa corporal de la mujer se asemeje un poco más a la del hombre, acumulándose más en el abdomen en detrimento de caderas y nalgas.

Febrero 2003, Jano On-line y agencias

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