¿Grasas? Con moderación y... que sean buenas

Hoy día se produce un cierto abuso de la industria alimentaria por la baja calidad de las grasas incorporadas a sus productos, amparado por una normativa de etiquetado demasiado permisiva en este aspecto.

Ya sabemos que las grasas de origen animal son grasas saturadas que tomadas en exceso pueden acabar provocando problemas cardíacos y de circulación a causa de un tipo de colesterol "malo" que contienen. Por ello no nos preocupamos cuando encontramos la

expresión "grasas vegetales" en la composición de un paquete de galletas. Es un error, porque hay grasas vegetales que pueden resultar tan perjudiciales como las de origen animal o incluso más.

Algunas grasas vegetales como el aceite de coco, el de palma y el palmiste, extensamente utilizadas en aperitivos, precocinados, bollería, fritos y otros productos, son saturadas, por lo que tienen el mismo efecto sobre la salud que las grasas de origen animal. Pero... ¿por qué se utilizan grasas vegetales saturadas en vez de las insaturadas, mucho más saludables?. Hay tres razones principales: 1) Son más baratas que otras grasas vegetales de más calidad como el aceite de oliva o de girasol. 2) Aumentan la "palatilidad" o gusto del producto (el queso no nos gustaría tanto si sustituyésemos sus grasas saturadas por insaturadas). 3) Provocan menos sensación de saciedad, por lo que comemos más cantidad del producto.

Por su parte, las grasas hidrogenadas o "trans" se obtienen de saturar artificialmente con hidrógeno aceites vegetales que en su origen eran insaturados, para que tengan una textura sólida a temperatura ambiente, como la margarina o la crema de cacao. Aunque aun están en estudio sus posibles riesgos, ya se sabe que este tipo de grasas pueden ser incluso más perjudiciales que las saturadas.

La legislación española vigente, que data de 1983, no obliga a especificar en la etiqueta nutricional de los alimentos el tipo de las grasas contenidas, por lo que debemos esperar que en este tema siga pronto los pasos de otros países como Dinamarca, que ya obliga a ello, o Estados Unidos, que lo hará a partir de 2006.

ABC, El País, Adelgazar.net, agosto 2003

Más noticias sobre:

Volver