Los efectos psicológicos de los alimentos

Los efectos psicológicos de la ingesta de determinados alimentos condicionan en gran medida nuestras pautas de alimentación, siendo estos efectos diferentes para cada individuo, según sean sus preferencias, características y personalidad.

Mucho menos estudiados que los efectos físicos, los psicológicos tienen también su importancia en la ingesta de alimentos. Por ejemplo, los regímenes suelen abandonarse más por razones psicológicas que de otro tipo. La principal diferencia es que los efectos en nuestro estado de ánimo son mucho más subjetivos, en función de la personalidad del que los ingiere, que los efectos físicos.

La ingesta de un alimento que nos gusta produce la liberación de beta-endorfinas y mejora nuestro estado de ánimo. Sin embargo, si ese alimento que nos gusta no deberíamos tomarlo (por engordar, perjudicarnos la salud u otros motivos), los sentimientos de culpa pueden contrarrestar este efecto positivo. El Dr. Rogers, psicólogo experimental de la Universidad de Bristol, recomienda olvidarnos de estos sentimientos de culpa (que suelen darse más en mujeres que en hombres) mediante una ingesta moderada y saludable de las comidas que nos gustan, adaptándonos así a las necesidades y gustos de cada uno.

La subjetividad de los efectos psicológicos de los alimentos se ve reforzada por el hecho de que un alimento nos gusta más o menos, además de por sus propiedades organolépticas (sabor, olor, aspecto…) por otros factores como las experiencias previas con ese alimento, circunstancias sociales que lo acompañan, y otros factores personales. Se ha comprobado la diferente respuesta individual ante el café o los antojos, por ejemplo. Respecto a éstos (que suelen ser comidas "prohibidas"), los varones los relacionan con momentos de hambre, mientras que para las mujeres tienen más que ver con situaciones negativas, como aburrimiento o estrés.

De estos estudios se puede concluir que no es conveniente establecer estrategias de alimentación generalizadas (regímenes, objetivos, menús… iguales para todos), frente a estrategias individualizadas que atiendan a las preferencias, necesidades, evolución y condiciones de cada individuo.

Fuente: Saludalia Interactiva y elaboración propia Marzo 2004

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