Dietista, una profesión poco conocida

Es la figura clave, después de nosotros mismos, que nos permitirá adelgazar a un ritmo adecuado y sin poner en peligro nuestra salud. El tratamiento personalizado es fundamental, pues lo que sirve para unos puede no ser indicado para otros.

Algunas personas, en su obsesión por adelgazar, se fijan sólo en reducir el número de calorías. Pero yerran en el objetivo, que no debe ser adelgazar, sino adelgazar con salud. Reducir sin más las calorías, guiados sólo por nuestras propias inclinaciones o, lo que es peor, basándonos en dietas "mágicas" que nos ha contado una amiga o leímos en una revista no especializada, puede ser muy peligroso.

Si privamos a nuestro organismo de los nutrientes necesarios, podemos pagar por ello un precio elevado: anemias, descalcificación y otras carencias, que pueden suponer problemas graves de salud, como osteoporosis, bajadas de defensas que provoquen o agraven otras enfermedades, etc. En resumen, un descenso en nuestra calidad de vida.

Es aquí donde aparece la figura del dietista, profesional que se está introduciendo poco a poco en nuestro sistema de salud. Su papel principal es el de educar a la población en materia nutricional e indicar a cada persona cuál es la dieta más adecuada para ella, en función de su edad, actividad, peso y condiciones de salud. Es decir, debe indicarnos la mejor dieta, no sólo cuantitativamente (número de calorías aconsejable para adelgazar a un ritmo adecuado), sino también cualitativamente, para que no nos falten los nutrientes necesarios y tengamos una alimentación equilibrada.

La clave está en modificar los malos hábitos en alimentación, pues determinadas modas, el ritmo frenético de la sociedad desarrollada, ciertos tipos de publicidad y otras causas, han hecho que abandonemos poco a poco las pautas de alimentación tradicionales, basadas en la sabiduría popular y preferibles a las actuales.

Fuente: Saludalia Interactiva, 2.004

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