NAOS: una estrategia contra la obesidad (y II)

(Continuación de la primera parte).

La actividad física es, después de una nutrición adecuada, el otro aspecto fundamental en la lucha contra la obesidad. Ambas se pueden completar con otras iniciativas en diversos campos.

ACTIVIDAD FÍSICA:

El sedentarismo es, junto a una alimentación incorrecta, la otra gran causa de obesidad en las sociedades desarrolladas. Conseguir un aumento de la actividad física que nos ayude a luchar contra la obesidad, pasa por los siguientes puntos:

Debemos elegir el tipo de actividad que más se adapte a nuestras preferencias, circunstancias y edad. Quizá no podamos hacer media hora diaria de natación por falta de tiempo o una piscina cercana, pero sí ir a pie a nuestro trabajo. La actividad física debe ser algo que nos divierta, no una obligación fastidiosa.

Conviene restringir a nuestros hijos, y a nosotros mismos, las actividades sedentarias (televisión, videojuegos, ordenador...) y fomentar aquellas que supongan actividad física. Además de luchar contra la obesidad desde pequeños, inculcaremos en ellos hábitos más saludables. Como ventaja añadida, estarán menos expuestos a la publicidad de ciertos productos perjudiciales, como "chuches", bollos, etc..

La actividad física debe ser a diario, no sólo los fines de semana. La OMS recomienda 30 minutos al día de ejercicio moderado, como caminar a paso ligero

OTRAS INICIATIVAS:

Con independencia de diversas actuaciones que realice la Administración en distintos ámbitos (fabricantes, colegios, sanitarios), nosotros podemos realizar otras iniciativas que complementen a las que ya hemos visto anteriormente, de cara a luchar contra nuestra propia obesidad y la de nuestros hijos:

Eduquemos a nuestros hijos en materia de alimentación. Hay que enseñarles que es preferible una manzana a un bollo, y explicarles por qué. Seamos críticos con la publicidad de estos productos y prevengámosles contra las máquinas expendedoras. También nosotros debemos tomar nota.

Vigilemos los menús de los comedores escolares y convenzamos a nuestros hijos de que coman de todo. Debemos estar informados de lo que han comido en el colegio para poder complementar en casa su alimentación, si es necesario.

Leamos los envases. Los fabricantes se han comprometido a cambiar ciertos ingredientes en sus productos: menos sal en el pan, grasas más saludables, menos sodio... nos beneficiaremos a nosotros mismos, y además premiaremos a estos fabricantes comprando sus productos.

Restaurantes. El sector de la restauración se ha comprometido a seguir, a lo largo del presente año, ciertas directrices incluidas en la estrategia NAOS: facilitar el consumo de frutas, ensaladas y verduras, información nutricional y calórica de sus platos, reducción de grasas saturadas, reducción de raciones, etc. Seamos críticos y escojamos aquellos establecimientos que mejor cumplan estos compromisos. Nuestra salud saldrá ganando.

Acudamos al médico para controles periódicos de nuestro estado de salud, especialmente en lo relativo a la obesidad, diabetes, hipertensión, colesterol, etc. El sector sanitario, por su parte, se ha comprometido a poner especial atención en la detección y encauzamiento adecuado de estos problemas.

Fuente: Ministerio de Sanidad y Consumo

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