¿Ponerse a dieta?
Sí, pero sólo si se hace bien

¿Ponerse a dieta? Sí, pero sólo si se hace bien

Ponerse a dieta puede ser una buena idea, pero sólo si lo hacemos bien. Si no estamos dispuestos a seguir una serie de principios básicos, quizá sea mejor esperar a estar más convencidos, porque las dietas mal hechas nos pueden hacer más mal que bien, tanto a nuestra salud como a nuestro peso.

Antes de nada, una cuestión terminológica: suele entenderse por dieta (o régimen) un cambio de alimentación brusco y temporal para adelgazar, que se abandona una vez alcanzado el objetivo. Entendida de esta manera, ponerse a dieta no es deseable, y sería mejor hablar de cambio en la alimentación, o alimentarse correctamente, y darle un carácter duradero o permanente. A continuación, vamos a ver los aspectos más importantes a tener en cuenta a la hora de realizar un cambio en la alimentación, según diversos expertos.

Hay que tener una mentalización adecuada: no debemos realizar una dieta bajo presión externa, sino estar convencidos por nosotros mismos de la conveniencia de hacerla. Tampoco debemos comenzarla si estamos bajos de moral o pensamos que no vamos a ser capaces de llevarla a cabo con éxito.

Debe hacerse bajo supervisión médica, huyendo de las llamadas "dietas milagro", que no funcionan a largo plazo, y pueden poner en peligro nuestra salud. El especialista, además, descartará causas médicas como origen de nuestra obesidad: problemas de tiroides, diabetes...

No comer a deshoras. Si no eliminamos el "picoteo", con la dieta aumentará éste y no conseguiremos nada.

Debemos intentar tomar alimentos saciantes. A igualdad de calorías ingeridas, sentiremos menos hambre.

Seguir un ritmo adecuado. A expensas de lo que indique el especialista, lo correcto es no intentar perder más de un 5 a un 10 % de peso en un periodo de tres a seis meses. No debemos intentar ser más ambiciosos.

No saltarse comidas, especialmente el desayuno. Contrariamente a lo que se cree, omitir comidas favorece la obesidad.

Centrarse en lo que hacemos mientras comemos. Hay que tomarse su tiempo, sin distraernos con otras cosas, y ser conscientes de que estamos comiendo. Así, además de saciarnos físicamente, nos saciaremos también psicológicamente. A veces comemos de más porque no asumimos plenamente que ya lo hemos hecho.

Acudir al especialista si comemos en exceso por ansiedad o depresión.

Seguir una alimentación equilibrada, con abundancia de frutas y verduras y restringiendo las carnes grasas. Evitar la bollería, dulces y refrescos.

Realizar ejercicio. Es importante elegir algo que nos guste y sea adecuado a nuestra edad y condiciones físicas.

Fuente: Consumer

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