Luchar contra el sedentarismo con pequeños cambios

Un reciente estudio indica que la diferencia entre la obesidad y un peso normal quizá esté en realizar pequeños cambios en la actividad diaria, que nos pueden hacer gastar hasta 350 kilocalorías cada día.

El trabajo, publicado en la revista Science, fue realizado por investigadores de la prestigiosa Clínica Mayo, en Estados Unidos. Su conclusión más importante es que disminuyendo en dos horas el tiempo diario de sedentarismo se pueden consumir 350 kilocalorías, lo que puede ser suficiente para cambiar nuestro equilibrio energético y evitar la obesidad.

Los investigadores estudiaron a veinte voluntarios, de los que la mitad eran delgados y la otra mitad medianamente obesos. Tras observarlos durante diez días, llegaron a la conclusión de que la diferencia más importante entre ellos era que los obesos tenían, de media, dos horas más de sedentarismo que los delgados.

Los delgados, sencillamente, estaban más tiempo de pie, se movían más, realizando pequeñas actividades cotidianas. Mientras unos estaban de pie o caminaban, los otros permanecían sentados. Hay que tener en cuenta que no se trataba de un ejercicio duro durante este tiempo, sino que tenían algunas costumbres que evitaban el sedentarismo.

¿Qué enseñanzas podemos sacar de este estudio? Probablemente lo más importante es que tenemos que intentar disminuir el sedentarismo, y la mejor manera no es realizando pesados ejercicios que quizá no podamos mantener indefinidamente, sino cambiando algunas costumbres de forma que nos hagan mover más.

Por ejemplo, podemos subir dos o tres pisos a pie y "perdonar" al ascensor. O ir andando en vez de en autobús (o, en su defecto, bajarnos dos paradas antes y terminar el trayecto andando). Intentar sustituir la televisión por un paseo, hacer bricolaje, pasear al perro, bajar la basura, ir a buscar a los niños al colegio, hacer la compra...

Es decir, se trata de ir adquiriendo paulatinamente pequeñas costumbres que nos hagan mover más, casi sin darnos cuenta, y de forma que podamos mantenerlas en el tiempo. A la larga, este consumo constante de calorías hará que vayamos reduciendo el peso, y esta reducción será definitiva si incorporamos estas actividades como pequeñas costumbres diarias.

Fuente: El Médico Interactivo y elaboración propia

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