Cuidado con la adicción a tranquilizantes y pastillas para adelgazar

Un error a la hora de abordar el problema de la obesidad, por parte del médico o del paciente, puede hacer que se utilicen de forma inadecuada las pastillas para adelgazar y los tranquilizantes. La exigencia de resultados inmediatos, o la frustración por la falta de éstos, puede llevarnos a la adicción a estas sustancias, con resultados lamentables.

El consumo de ciertas sustancias, como las indicadas en el título de este artículo, puede producir adicción. En un primera etapa se produce tolerancia, y es necesario ir aumentando la dosis para obtener los mismos efectos. Esta tolerancia es indicio de una alteración metabólica, consecuencia de un consumo crónico ante el que intenta defenderse el organismo.

Posteriormente, se llega a la adicción. El consumo de la sustancia es ya imprescindible, y su interrupción abrupta produce un cuadro con los efectos contrarios a los que se buscaron con la administración del medicamento: si son tranquilizantes, ansiedad; si pastillas para adelgazar, apetito incontrolable. Se ha llegado entonces a la dependencia física y psicológica de la sustancia, y hay que abordar de inmediato el doloroso proceso de deshabituación, o los resultados pueden ser lamentables.

Los anorexígenos son drogas que actúan sobre el sistema nervioso central y producen una disminución del apetito y la ansiedad. En ocasiones se combinan con tranquilizantes para calmar la angustia que produce en el paciente su propia obesidad y la falta de resultados, en su caso, del régimen o el ejercicio. Pero, como hemos indicado, ambas sustancias pueden producir adicción, por lo que su administración debe hacerse con prudencia. Realmente, están indicadas en muy pocos casos.

Deben prescribirse por médicos especialistas, tras una cuidadosa evaluación del paciente, y casi siempre como apoyo a un régimen y un ejercicio adecuados. Lo básico debe ser el esfuerzo diario, y no la sustancia. Se intentará la mínima dosis posible, repartida convenientemente a lo largo del día. Es recomendable un diagnóstico psicológico previo del paciente, para comprobar que no requiere psicoterapia y está en condiciones de tomar el medicamento.

También es fundamental hacer un seguimiento del paciente y ver su evolución, pues el consumo de estas pastillas no debe ser indefinido. La medicación debe prescribirse de forma decreciente y escalonada, y nunca suprimirla de golpe. Hay que vigilar los efectos "rebote" y comprobar que se baja de peso de forma paulatina y continua, a la vez que se van modificando los hábitos. Una vez alcanzado el objetivo, que debe ser razonable, no debe bajarse la guardia, y centrar el esfuerzo en mantenerlo.

Fuente: Buenasalud.com, 2005

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