Si queremos adelgazar... no nos engañemos

Un experto en adelgazamiento nos descubre las barreras mentales que podemos ponernos para justificar ante nosotros mismos el incumplimiento de los planes de adelgazamiento. Ser conscientes de ellas nos ayudará a derribarlas.

El doctor Gregorio Mariscal Bueno es un conocido experto que ha ayudado a muchas personas a adelgazar. Basándose en su amplia experiencia, destaca que un importante obstáculo para conseguir el objetivo de reducir peso son las barreras mentales que se ponen sus pacientes para justificar el incumplimiento de los regímenes y actividad física que necesitan llevar a cabo para alcanzar su objetivo.

Por ejemplo, es frecuente oír quejas relativas a que no puede realizar el ejercicio recomendado porque se cansa mucho. Realmente, es una barrera que nos ponemos a nosotros mismos, y lo que debemos hacer es mentalizarnos correctamente de la importancia de hacer ejercicio, y a continuación hacerlo de forma inteligente: sin excesos, empezando poco a poco y eligiendo aquello que más nos apetece. Si hacer media hora de "footing" nos parece excesivo, podemos empezar por ir al trabajo andando, con una hora diaria de caminata rápida, o montar un rato en bici. Al poco tiempo veremos que la actividad física no cansa sino que estimula, y llegaremos a hacerla gustosamente.

Otra barrera que se suele poner es decir que es muy duro el régimen, porque debo comer cosas que no me gustan y renunciar a las que más me apetecen. Pero esto es sólo cierto en parte, pues podemos sustituir los alimentos que no nos gustan por otros que nos son más apetecibles, de similar composición. Por ejemplo, si odio las espinacas, no tengo por qué comerlas; puedo sustituirlas por judías verdes. Hay que intentar que coincidan lo más posible nuestros gustos y lo que comemos, con lo que será más fácil que perseveremos en el régimen que nos han señalado. Por otra parte, si hay algunas cosas que se nos hacen irresistibles, podemos permitírnoslas de vez en cuando para calmar nuestra ansiedad, siempre que sean cantidades moderadas y no lo tomemos como costumbre.

Otro engaño frecuente es decir que dejamos el régimen porque no funciona, ya que lo estamos siguiendo pero no adelgazamos. Lo que probablemente ocurre es que comemos más de lo que creemos: raciones mayores de las indicadas (las medimos "a ojo"), "picoteos", y otras cosas que comemos sin ser conscientes de ello. Para quitar esta barrera y concienciarnos del problema, será útil apuntar todo lo que comemos en un diario, durante varios días seguidos.

Nos recuerda el doctor Mariscal Bueno que, para cambiar los hábitos, hay que fijarse en qué estímulos nos hacen comer en exceso: personas, lugares, situaciones... y cuando surja el estímulo, cortar el patrón de conducta. Tras hacerlo muchas veces, veremos que el estímulo no desencadena una reacción automática de comer: hemos cambiado esa costumbre que nos perjudicaba a la hora de lograr nuestro objetivo, y en adelante lo haremos sin esfuerzo.

Por último, es importante conseguir una adecuada mentalización: pensemos constantemente en los beneficios del cambio que estamos logrando (más salud, mejor presencia, encontrarnos mejor con nosotros mismos,...) y los perjuicios si no lo hacemos. Eliminando las malas costumbres alimenticias, crecerá nuestra motivación, en un proceso que se autoalimenta.

Fuentes: El Diario / La Prensa, 2005

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