El desorden en las comidas favorece el sobrepeso

Un reciente estudio corrobora algo que ya se sabía o al menos se sospechaba: el desorden en las comidas induce la obesidad y favorece la aparición de enfermedades coronarias. Sin embargo, todavía no hay unanimidad a la hora de determinar la causa por lo que esto se produce.

El ritmo de vida actual está haciendo que hagamos nuestras comidas más desordenadas: un día no hay tiempo para desayunar, luego tenemos hambre y nos atracamos a media mañana y más tarde, como hay reunión, comemos dos pinchos a las cuatro y media. Llegamos a casa con hambre y merendamos (¿o cenamos?) abundantemente a las siete.

Como nos sentimos llenos, y "para no engordar", nos vamos a la cama sin cenar (¿o quizá ya habíamos cenado?). Al día siguiente se repite la historia, cambiando radicalmente horas y cantidades.

Quizá muchos piensen que lo único que importa a la hora de engordar es la cantidad total de calorías. Por supuesto que no es así. Las comidas desordenadas (en horario, número y cantidad) favorecen la obesidad y la aparición de enfermedades cardiovasculares. Veamos por qué.

La doctora Pilar Riobó (Jefe Asociado de Endocrinología y Nutrición del Hospital Jiménez Díaz de Madrid) indica que un reciente estudio sobre las consecuencias de la regularidad o desorden en las comidas de diez mujeres obesas ha arrojado resultados concluyentes. Durante un tiempo, estas mujeres comieron de una forma regular en seis tomas al día. En una fase posterior, se les indicó que tomaran las mismas cantidades, pero repartidas de forma irregular a lo largo del día y variable de unos días a otros: unos tres comidas, otros seis, y así hasta nueve comidas diarias.

Se analizó en cada fase su consumo energético después de las comidas y sus niveles de colesterol, glucosa y sensibilidad a la insulina. Pudo comprobarse que la regularidad en las comidas suponía un mayor consumo energético y una analítica más favorable en lo referente al colesterol y la insulina. Es decir: más regularidad supone menos obesidad y más salud.

Acerca del mecanismo por el que el desorden en las comidas favorece la obesidad, hay diversas opiniones. Puede ser porque las comidas regulares favorecen un mayor consumo energético después de ellas, cosa que se ha comprobado en el estudio mencionado más arriba. Otros expertos opinan que el metabolismo humano está programado para acumular reservas energéticas (es decir, grasa), cuando percibe posibilidad de escasez futura. Y el desorden en las comidas supone pasar periodos de hambre (en los que el cuerpo percibe escasez) seguidos de otros de superalimentación, en los cuales el cuerpo acumula un exceso de grasa. Este mecanismo, que pudo ser muy útil para la supervivencia del hombre primitivo, resulta perverso hoy día. Y se evita mediante una alimentación ordenada.

Cualquiera que sea la forma de actuación, lo importante para nosotros es que debemos intentar comer todos los días de una forma ordenada: seis comidas al día, a las mismas horas aproximadamente y consumiendo cantidades similares. Y es especialmente importante desayunar correctamente, aspecto muy descuidado en los países latinos.

Fuente: El País Semanal y elaboración propia

Más noticias sobre:

Volver