Una alimentación inadecuada durante el embarazo podría inducir obesidad en el niño

Pruebas efectuadas en animales de laboratorio indican que una malnutrición de la madre (y por tanto, del feto) ocasiona en el recién nacido modificaciones permanentes que le hacen más propenso a la obesidad.

Una investigación realizada en la Universidad de Kyoto (Japón), publicada en la revista Cell Metabolism, ha dado un motivo más a las mujeres gestantes para cuidar más su alimentación. Si bien las pruebas se han realizado únicamente en animales de laboratorio, estudios posteriores podrían hacer aplicables sus conclusiones también a humanos.

Al parecer, la clave de este proceso estaría en la leptina, una importante hormona que colabora en gran medida a regular el peso del individuo y a la que hemos dedicado varios artículos. La leptina es una hormona que se produce en el tejido graso. Cuando se libera, es captada en el hipotálamo, que desencadena un aumento del gasto energético y una disminución de la ingesta de comida. De esta manera, se regula el peso corporal.

Si la madre gestante está mal nutrida, esa desnutrición afectará también al recién nacido, que será más pequeño y tendrá menos grasa. Sin embargo, a los diez días alcanzará un peso igual a los que estuvieron bien nutridos y, si ambos son alimentados con una dieta hipercalórica, engordará más que ellos.

La razón parece ser que los que tuvieron malnutrición sufrieron al nacer una subida brusca de leptina y una remodelación de los circuitos cerebrales que responden a la presencia de esta hormona. Es decir, quedaron "programados" para conservar más su energía. Y en el futuro necesitarán más cantidad de leptina para responder adecuadamente, con lo que tendrán una tendencia mayor a sufrir obesidad en caso de una ingesta excesiva de grasas.

El mismo efecto aparece si el aumento de leptina es provocado de forma artificial, no por la malnutrición del feto, sino por una aportación externa de la misma a un animal cuya madre estuvo correctamente alimentada.

Pero las mujeres gestantes no deberían basarse en estas investigaciones para alimentarse en exceso, lo que también podría tener consecuencias negativas, tanto para ellas como para sus hijos. Es importantísimo atenerse a las instrucciones y controles del ginecólogo. En todo, y especialmente en la alimentación.

Fuente: El Médico Interactivo, 2005

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