Sombras sobre la dieta Atkins

Se confirma una vez más que la mejor forma de luchar contra la obesidad es comer de todo, pero menos cantidad, y realizar ejercicio físico. Hasta la más conocida de las "dietas milagro" o carenciales, la Atkins, puede suponer un riesgo para la salud, especialmente si se realiza sin control médico.

La conocidísima dieta Atkins, que básicamente consiste en evitar la ingesta de hidratos de carbono (pan, pasta, patatas, arroz, azúcar,...) sin restringir las proteínas ni las grasas, es, probablemente, la más prestigiosa de las "dietas milagro", hasta el punto de que, para muchos, es una forma racional y científica de adelgazar o controlar el peso. En algunos países hay médicos que la prescriben a sus pacientes obesos, ya sea en su versión original o en alguna de sus múltiples variantes, pero siempre bajo el principio de la restricción de hidratos.

Sin embargo, algunos estudios habían arrojado ya sombras sobre ella. Si bien es cierto que se consiguen resultados alentadores al principio (seis meses), y quizá con menos esfuerzo, a medio o largo plazo (un año) no hay diferencia apreciable con una simple dieta de restricción calórica, es decir, comer de todo, pero menos cantidad. Además, frente a ésta, la Atkins parece tener algunos inconvenientes, ya que es más difícil de mantener y tiene en ocasiones efectos secundarios indeseados: estreñimiento, dolores de cabeza, mal aliento, náuseas, debilidad, calambres,....

La dificultad para mantener esta dieta de restricción de carbohidratos puede ser un factor adicional a tener en cuenta: exige la preparación de comidas especiales, frecuentemente distintas a las del resto de la familia, y también es difícil de seguir cuando se come fuera de casa. Y esta dificultad para mantener la dieta en el tiempo impide que el paciente pueda interiorizar las nuevas normas dietéticas y adoptarlas como costumbre, con lo que los logros de reducción de peso serán sólo temporales.

Pero una prestigiosa publicación ha añadido una nube más a un panorama que ya estaba bastante oscuro para la dieta Atkins. The Lancet ha publicado recientemente un artículo que pone en evidencia sus riesgos. Al prescindir de los carbohidratos y aumentar de forma desmesurada las proteínas, puede producirse una sobrecarga renal y alterarse el metabolismo. Hay riesgo de acidosis metabólica, en la cual se altera el pH de la sangre y se producen otros desequilibrios. De no corregirse, pueden producirse problemas graves en la salud del paciente. Por ello, el riesgo se agudiza si se hace sin control médico.

Por si esto fuera poco, una dieta pobre en hidratos puede producir deficiencias de algunos minerales con el resultado de perjuicios para los huesos. La prestigiosa revista concluye que no debería recomendarse una dieta pobre en carbohidratos para perder peso.

Una vez más se confirma que el mejor camino no es realizar temporalmente dietas con carencias de ciertos alimentos, sino comer de todo en menor cantidad y realizar ejercicio físico. Y, sobre todo, conseguir que las nuevas pautas lo sean para siempre.

Fuentes: El Mundo y Websalud

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