Con el comienzo del curso, demos a nuestros hijos el mejor desayuno

Aunque los expertos recomiendan que el desayuno infantil (repartido en dos ingestas: al levantarse y a media mañana) constituya el 30 % de las necesidades energéticas, lo cierto es que se le presta muy poca atención. El resultado es que, en general, desayunan mal: demasiados bollos, galletas y similares, y poca fruta.

El problema no es sólo que no están tomando todo lo que necesitan (vitaminas, fibra, minerales,...), sino que toman cosas engordantes, como bollería o embutidos y, quizá lo más grave, adquieren malas costumbres. Con todo ello estamos fomentando, tal vez sin darnos cuenta, su obesidad actual o futura.

Según los expertos, los principales errores que cometemos a la hora de disponer el desayuno de nuestros hijos son: no dedicarle el tiempo necesario (entre 15 y 20 minutos), exceso de bollería, galletas y embutidos, y escasez de fruta.

Debemos dedicar al desayuno la importancia que se merece: sentémonos a la mesa, preferiblemente con ellos y creando un ambiente familiar, sin distracciones como la televisión o el periódico. Preparemos un desayuno sano, completo y variado, basado en cereales, lácteos y fruta. Y por supuesto, favorezcamos su acceso a ciertos alimentos aunque supongan una pequeña molestia para nosotros: pelarles la fruta, tostar el pan, etc.

Es importante que no nos dejemos seducir por ciertos alimentos preparados, de gran facilidad de uso pero más caros y menos sanos. También conviene que se lleven algo para media mañana, preferiblemente fruta en vez de bocadillos de embutido o bollería. Y por supuesto, predicar con el ejemplo, lo que, de paso, tampoco nos vendrá nada mal a nosotros.

Fuente: Fundación Eroski, 2006

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