Cuando se acude a la religión para adelgazar

Numerosas asociaciones religiosas, sobre todo en Estados Unidos, buscan para sus miembros adelgazar mediante la religión. En torno a un millón de personas lo están intentando de esta manera en el país de la hamburguesa. La falta de criterio científico y médico hace que deban ser vistas con ciertas reservas.

Todo comenzó en 1.957, cuando un pastor presbiteriano publicó "Aleja tu peso con rezos". En este libro se afirmaba que la obesidad es un pecado y la oración es el mejor camino para reducir peso. Desde entonces, numerosas asociaciones han ido apareciendo con la misma finalidad, y el número total de miembros puede rondar el millón en Estados Unidos, aunque la cifra real es difícil de precisar.

Si bien estas asociaciones son muy diversas, es frecuente que realicen reuniones semanales en las que sus miembros se cuentan sus experiencias, penalidades, éxitos y fracasos. En ocasiones la comunicación se efectúa mediante el ordenador. Parece que la fuerza del grupo puede ayudar en gran medida a conseguir los objetivos del individuo.

Sin embargo, desde un punto de vista científico, adelgazar mediante la religión parece tener importantes limitaciones. Es cierto que encontrar una motivación fuerte (en este caso, de carácter religioso) puede ayudar a lograr un objetivo (adelgazar), y también hay que reconocer la influencia positiva del grupo.

Pero, en primer lugar, no suelen tener muy en cuenta el criterio médico a la hora de planificar sus actividades: sólo algún grupo recomienda a sus miembros un reconocimiento médico previo para ver si puede participar en el programa. Y en general, no restringen ningún tipo de alimento, como azúcares o grasas, no preconizan una alimentación sana y equilibrada y, por añadidura, no recurren al ejercicio físico como complemento de la dieta.

En estos grupos religioso-dietéticos predomina la obsesión por la báscula, y la reducción del peso es el único objetivo. Lo deseable sería que incorporaran criterios médicos y que la finalidad fuera una alimentación y una vida más sanas. La reducción de peso debería ser un medio para lograrlo, y no un fin en sí mismo.

Fuente: El País, 2006 y elaboración propia

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