La difícil lucha contra los adelgazantes fraudulentos

La pequeña sanción que ha recibido una importante empresa comercializadora de productos fraudulentos para adelgazar pone en evidencia la impunidad con que operan estas firmas en nuestro país. La mejor arma para protegerse de ellas es la información.

La Federación de Consumidores en Acción (FACUA) ha denunciado recientemente la impunidad con que trabaja Nutra Life. Tras dos años comercializando masivamente este tipo de productos (cápsulas L carnitín, té rojo chino Pu-Erh, unas especias recomendadas por una actriz, calorías negativas, etc.), y multitud de denuncias desde febrero de 2.005, la sanción ha sido de algo más de 7.000 euros.

Teniendo en cuenta que la inversión publicitaria de esta empresa se estima en más de dos millones de euros, puede suponerse los ingresos que está obteniendo y, consecuentemente, el importe ridículo de la sanción, que podría haber llegado, con la ley en la mano, a cinco veces dichos ingresos. Por supuesto, la empresa sigue operando en nuestro país.

Hay que tener también en cuenta que la sanción ha tardado casi dos años en hacerse efectiva, desde la fecha de la primera denuncia. Además, los infractores cuentan con multitud de artimañas legales: recursos, dilaciones y, en último término, desaparecer y volver a aparecer poco tiempo después con otro nombre, con lo que todo tiene que volver a empezar.

Así, hay que concluir que el Estado nos protege muy poco de estos indeseables que perjudican gravemente nuestro bolsillo y, a veces, también nuestra salud. La única solución parece ser un sano y racional escepticismo y, sobre todo, información.

El argumento de oro ante cualquier oferta de este tipo es: "Si esto funciona realmente y sin riesgos, ¿por qué no lo usan los médicos?" Ningún producto milagro puede soportar realmente esta pregunta. Si funcionara, los médicos serían los primeros en usarlo, porque no tendrían ningún motivo para no hacerlo. Y el fabricante estaría encantado de contar con el respaldo médico a su producto.

Y este argumento vale también para otros remedios fraudulentos o absurdos, como las dietas milagro que aparecen en ciertas revistas, consejos sin base alguna de una conocida actriz, una dieta milagrosa descubierta por un presunto experto y que le ha hecho millonario vendiendo libros, etc.

Fuente: MedicinaTv, 2006, y elaboración propia

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