Hacia la unificación
de las tallas de la ropa

Hacia la unificación de las tallas de la ropa

El problema de la disparidad de tallas puede ser un elemento más desencadenante de problemas de alimentación, como la anorexia. Además, y aunque no se llegue a esa situación extrema, acentúa la angustia de muchas mujeres respecto a su propio cuerpo. El reciente acuerdo para unificar las tallas, si se cumple, puede ser un paso en la buena dirección.

Actualmente existe un verdadero caos en el tema de las tallas, especialmente femeninas. Cada fabricante o distribuidor determina el sistema de tallaje que cree más adecuado según su posicionamiento en el mercado, su estrategia comercial y las características de sus clientes potenciales. De esta forma, a una misma mujer puede venirle bien desde una 36 hasta una 42, como pudo comprobar personalmente una periodista del diario "El País", que visitó varias tiendas de una zona muy comercial de Madrid.

Esto hace que se pierda mucho tiempo en los probadores y, lo que es peor, se aumente en ocasiones el desconcierto y la angustia de muchas mujeres, al no saber su talla real. No saben si están engordando, adelgazando, sufriendo alteraciones caprichosas de volumen o se están dejando engañar por los fabricantes. Cuando una mujer tiene predisposición a sentir ansiedad por su cuerpo, el problema de las tallas puede hacer que esta ansiedad se dispare.

El Ministerio de Sanidad intenta poner fin a esta situación y ha llegado a un acuerdo con los principales fabricantes y distribuidores (Mango, Cortefiel, El Corte Inglés, Zara,...), para que exista siempre el mismo tallaje. Además, el acuerdo contempla que los maniquíes no luzcan una talla menor de la 38, y que los patrones se adapten al perfil antropométrico real de las mujeres españolas, y no a unas proporciones ideales e inalcanzables. Este estudio antropométrico se está realizando en la actualidad.

En este mismo ámbito, también se está luchando para que las modelos de las pasarelas tengan un índice de masa corporal mínimamente saludable, lucha que ha tenido gran repercusión en los medios. Porque el problema de los trastornos alimentarios crece. Si en 1.999 se estimaba que afectaba al 1% de las jóvenes, ahora es al 4%, y se piensa que un 20 % de ellas están en riesgo de enfermar.

Fuente: El País y El Médico Interactivo, 2007

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