Para bajar de peso, el ejercicio debe ir acompañado de dieta

Algunas personas, deseando adelgazar pero resistiéndose a la dieta, intentan lograr su objetivo a base sólo de ejercicio. La experiencia indica que no es un buen camino.

Hay que partir de la base de que se consigue adelgazar cuando el balance energético es negativo: se consumen más calorías de las que se ingieren. Por ello, la realización de ejercicio es positiva, pues en él se queman calorías. Pero no hay que engañarse: la cantidad quemada en él es menor de lo que suele pensarse.

Si después de realizar ejercicio nos "recompensamos" con una comida especialmente apetecible y calórica (un bollo, ración extra en la cena, aquel postre que tanto nos gusta y nos hemos prohibido...), quizá estemos anulando el efecto adelgazante del ejercicio. Incluso, puede que estemos engordando más que si nos hubiéramos quedado sentados viendo la televisión.

Con ello no queremos decir que no se deba hacer ejercicio cuando queramos adelgazar; todo lo contrario. La cuestión está en que debe combinarse siempre con dieta, para sumar ambos efectos. Y nunca comer más por haber hecho ejercicio.

Además de adelgazar, el ejercicio es muy bueno para la salud: aumenta nuestra musculatura y masa ósea, disminuye los problemas circulatorios al consumir parte de las grasas de la sangre que producen ateroma, y refuerza el músculo cardiaco. Pero el ejercicio no conviene que sea desproporcionado al estado físico de quien lo hace, y debe realizarse de forma habitual para que tenga estos efectos positivos.

Así, la combinación adecuada para un plan de adelgazamiento sería: comer mejor (no necesariamente comer menos), realizar ejercicio moderado habitualmente, supervisión médica aconsejable, y un poquito de paciencia: no pretendamos rebajar doce kilos en un mes, sino ir poco a poco y, sobre todo, mantener lo conseguido.

Fuente: Consumer y elaboración propia

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