El impacto social y psicológico del exceso de peso

Según un reciente estudio, que no hace más que confirmar lo que ya parecía evidente, la obesidad tiene importantes consecuencias negativas a nivel psicológico y social. Además, por supuesto, de los efectos sobre la salud física de quien la sufre. Estas desventajas, patentes especialmente en las adolescentes, suponen un motivo más para luchar contra el sobrepeso.

El sociólogo Robert Crosnoe, profesor e investigador de la Universidad de Texas, en Austin (Estados Unidos) ha realizado un estudio sobre las consecuencias sociales de la obesidad: Gender, Obesity and Education (Género, Obesidad y Educación). Para realizarlo se basó en un muestreo de 11.000 jóvenes de ambos sexos.

Las conclusiones de dicho estudio son bastante contundentes y reafirman la opinión que probablemente ya teníamos sobre el tema. En primer lugar, encontró que los efectos perniciosos en el ámbito emocional, académico y laboral son mucho más profundos en las adolescentes que en los varones de la misma edad.

Según Crosnoe, los estigmas de la sociedad norteamericana acerca de los obesos ("feos, inaceptables, perezosos y tontos") tienen efectos muy negativos en estas personas, sobre todo si son chicas adolescentes. Les afectan emocional, social e intelectualmente.

Así, encontró que la obesidad perjudica el rendimiento académico y el futuro laboral. En el estudio realizado por Crosnoe, las personas obesas tenían menos formación, debida a un menor rendimiento académico y a una mayor desmotivación por realizar estudios superiores.

Además, cuando entraban en el mundo laboral, tenían remuneraciones más bajas y una mayor dificultad para ser promovidas a puestos de responsabilidad.

Por otra parte, las adolescentes con sobrepeso sufrían problemas emocionales y psicológicos que les llevaban, en ocasiones, a la automedicación y al abuso del alcohol o las drogas.

Todos estos problemas que acompañan a la obesidad no deben hundir a quien la sufre, sino ser un acicate para luchar con más fuerza contra ella. Y a los padres de niños o adolescentes, incentivarles para que eduquen a sus hijos en nutrición y desarrollen costumbres correctas en lo referente a la alimentación y el ejercicio físico.

Fuente: La Opinión Digital, 2007

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