El riesgo de no operarse

El riesgo de no operarse

Siempre se habla, y con razón, del riesgo que supone la cirugía de estómago. Es un riesgo que existe, y debe conocerse antes de tomar una decisión. Pero lo que muchas veces no se considera es el riesgo de no operarse, es decir, de continuar intentando adelgazar sin cirugía. Dos importantes estudios indican que en muchos casos este riesgo es claramente mayor.

Ambas investigaciones, muy completas, sobre gran número de pacientes y abarcando un amplio periodo de tiempo, se han publicado en la revista "New England Journal of Medicine". La primera la realizó la Universidad de Sahlgrenska (Suecia) sobre 4.000 personas obesas. La mitad de ellas pasó por el quirófano para resolver sus problemas de obesidad, y el resto optó por la dieta.

Diez años después, los operados habían perdido entre el 14 y el 25% de su peso, mientras que los que se limitaron a la dieta habían perdido tan sólo un 2%. La mortalidad había sido mayor en este segundo grupo, de lo que se deduce que el riesgo de permanecer obeso supera al riesgo quirúrgico.

La segunda investigación se realizó en la Universidad de Utah (Estados Unidos) sobre 10.000 pacientes que se sometieron a reducción de estómago. El resultado también fue que la mortalidad resultó menor en este grupo que entre los obesos que no se operaron.

Las conclusiones de estos estudios son muy importantes, ya que podrían ampliar el número de personas candidatas a la reducción de estómago. De hecho, el riesgo de muerte es un 40% menor entre los que se operan que entre los que no lo hacen. Al adelgazar debido a la operación se reduce drásticamente el riesgo vital vinculado a la diabetes (en un 92%), y también otros, como el cardiovascular, hasta conseguir la mencionada reducción promedio de riesgo.

Todo ello a pesar de que la probabilidad de fallecer por la cirugía y sus complicaciones ronda el 1%, porcentaje que podría reducirse poniéndose en manos expertas en este tipo de intervenciones. En todos los casos, por supuesto, habrá que consultar con el médico, que valorará nuestras circunstancias concretas. Aunque la última palabra la tiene uno mismo.

Fuente: IntraMed

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