Dietas de adelgazamiento (I):
dietas con restricción de grasas

Dietas de adelgazamiento (I): dietas con restricción de grasas

Para intentar aclarar un poco el confuso mundo de las dietas de adelgazamiento (siempre desde una perspectiva científica y desechando, por tanto, las llamadas "dietas milagro") iniciamos aquí una serie de cuatro artículos en los que se estudiarán las principales dietas, con sus ventajas e inconvenientes, y los resultados que en la práctica ofrece cada una. En este primer artículo veremos la dieta con restricción de grasas.

La dieta con restricción de grasas consiste en limitar éstas hasta conseguir que las calorías de origen graso sean un máximo de un 18 a 30% del total, aunque el límite no está muy bien establecido. Las más estrictas pondrían el listón en el mencionado 18%, pero otras podrían subirlo hasta el 30%.

La razón de ser de estas dietas no está muy clara. Quizá la creencia de que las grasas ingeridas se asocian a las grasas corporales, o el hecho de ser el nutriente más calórico (en torno al doble que los hidratos a igualdad de peso) o tal vez que con frecuencia los alimentos más grasos son los más apetecibles y se ingieren en exceso.

Pero lo que más nos interesa, de cualquier manera, es el resultado de este tipo de dietas. Y aunque, por supuesto, todo puede ser objeto de debate, la conclusión de diversos trabajos no es muy favorable para ellas. Si bien en teoría sí debería obtenerse una sustancial reducción de peso (en torno a seis kilos al año), la práctica dice otra cosa. Muchos estudios indican que su incidencia en el peso a corto plazo es escasa, e inapreciable cuando se contempla una duración de entre uno y dos años.

Los trabajos que hemos mencionado son relevantes. Uno de ellos, por ejemplo, se hizo sobre casi 50.000 mujeres durante 9 años. Es más: la OMS afirma que la restricción grasa a largo plazo tiene un efecto insignificante sobre la pérdida de peso.

Pero las malas noticias para este tipo de dietas no terminan aquí: su efecto sobre la salud cardiovascular también resultó ser insignificante, y esto lo afirma también la OMS. Por el contrario, dietas hipograsas estrictas o mal diseñadas podrían ocasionar problemas cardiovasculares o de diferentes carencias nutricionales. No hay que olvidar, por ejemplo, que algunas vitaminas esenciales, las liposolubles, se encuentran en la grasa.

La razón de este fracaso de las dietas de restricción de grasas a la hora de adelgazar pueden ser varias. En primer lugar, podría darse un aumento compensatorio del consumo de hidratos refinados, poco saludables y muy apetecibles. Por otra parte, son dietas difíciles de mantener a largo plazo, por ser poco variadas, y por eso la tasa de abandonos sería mayor que en otras dietas.

Fuente: Intramed y elaboración propia

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