Dietas de adelgazamiento (IV): Conclusiones

Aunque no hay evidencias absolutas de la superioridad de una dieta sobre otras, parece que la de restricción de hidratos sería la más adecuada para bajar de peso a corto y medio plazo, mientras que la mediterránea es la más sana y sostenible. La última palabra la tiene siempre el profesional, que escogerá la mejor opción teniendo en cuenta el estado físico del paciente, sus gustos, costumbres y otras particularidades.

A tenor de las investigaciones comentadas con anterioridad, la dieta de restricción de grasas parece menos eficaz que la de hidratos para bajar de peso, y apenas supone una mejora perceptible de las variables que condicionan el riesgo circulatorio. A expensas de la opinión del experto en cada caso, parece que esta dieta de restricción de grasas sería la última opción.

La de restricción de hidratos, por su parte, ha demostrado su eficacia desde hace muchos años en cuanto al objetivo de adelgazar. También reduce el riesgo circulatorio de forma moderada. Sus principales "peros" están en el largo plazo, y tanto por lo que se refiere a posibles carencias nutricionales como a la sostenibilidad de la dieta.

Dicha sostenibilidad de la dieta a largo plazo es una cuestión primordial, ya que si la abandonamos después de un tiempo, perderemos lo conseguido y quizá incluso habremos menoscabado nuestra autoestima y nuestra fuerza de voluntad. Y aquí es donde la dieta de restricción de hidratos parece flaquear. No olvidemos que supone renunciar a muchos alimentos prácticos, económicos y apetecibles. A la larga, puede ser duro y difícil someterse a un menú limitado y repetitivo.

Pero estas dificultades aumentan si tenemos en cuenta que es muy frecuente que la persona que sigue un régimen conviva con otras que no lo hacen, lo que obliga a hacer dos menús diferentes con frecuencia. Si, además, se suele comer fuera de casa, las dificultades se multiplican, porque no siempre el restaurante de turno puede ofrecernos un menú acorde con nuestras limitaciones dietéticas.

La cuestión de la sostenibilidad, unida a la de la mejora de la salud, podrían encumbrar a la dieta mediterránea como la "reina de las dietas": se puede tomar una amplísima variedad de alimentos (sin excluir ningún tipo: grasas, hidratos y proteínas), que además son apetecibles y pueden ser económicos. Sus efectos sobre la longevidad y la mejora de la calidad de vida están demostrados de forma incuestionable.

Además, diversos expertos a nivel mundial e incluso una dieta recomendada por consenso entre diversas asociaciones norteamericanas de profesionales de la materia recomiendan una dieta equilibrada, en la que se tome de todo (grasas, 30%; hidratos, 55% y proteínas, 15%), pero en cantidades limitadas. Y la dieta mediterránea se puede ajustar a estas premisas.

La única cuestión que todavía no está suficientemente estudiada de la dieta mediterránea es su eficiencia para reducir peso. Parece que puede ser eficaz si se come con mesura, pero no tiene la reputación de la de restricción de hidratos a la hora de luchar contra la báscula.

Si bien la solución, como hemos dicho, debe aportarla el experto en cada caso concreto, desde Adelgazar.net podemos sugerir la estrategia de comenzar, como "tratamiento de choque", con una dieta de restricción de hidratos durante unos meses, para cambiar más tarde a una dieta mediterránea con cantidades moderadas que nos permita terminar de conseguir nuestros objetivos y, sobre todo, mantenerlos indefinidamente.

Lo anterior debe ir acompañado del inexcusable control médico y de una moderada actividad física. Y, por supuesto, y digan lo que digan, de una buena dosis de fuerza de voluntad.

Fuente: Intramed y elaboración propia

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