El atracón está causado por la ansiedad y no por el hambre

Contra lo que algunos pudieran pensar, el atracón no es algo así como la explosión repentina del hambre acumulada, sino que está provocado por la ansiedad. Es, por tanto, un problema psicológico y como tal debe tratarse.

Podríamos definir el atracón como la ingesta incontrolada de grandes cantidades de alimento en poco tiempo, y hacerlo sin tener hambre, sino movidos por una necesidad en apariencia incontrolable. Se presenta en el 2 ó 3% de la población, con lo que es un trastorno alimentario más extendido que la anorexia o la bulimia. Aunque, por fortuna, es menos grave que éstas, no por ello puede desatenderse.

El atracón provoca desazón y excesiva saciedad en el estómago, así como tristeza y malestar por no haberlo podido controlar. Si ocurre muy de vez en cuando no tiene gran relevancia, pero si se da con cierta frecuencia hay que tomarlo en serio y tratarlo.

Se diferencia de la bulimia en que, tras el atracón, no se producen conductas purgativas típicas de esta enfermedad, como la inducción del vómito, el abuso de laxantes o el ayuno o ejercicio físico excesivos.

Puede aclarar más la cuestión el protocolo que sigue la Asociación Americana de Psiquiatría para su diagnóstico: el paciente, para ser diagnosticado de este trastorno, debe manifestar al menos dos de los cinco síntomas siguientes: comer mucho más rápido de lo normal; hacerlo hasta sentirse desagradablemente saciado; ingerir grandes cantidades de comida pese a no tener hambre; hacerlo a solas y, por último, sentir culpabilidad y malestar al recordarlo.

Por lo que respecta a la obesidad, aunque no todos los que sufren este trastorno son obesos, el atracón puede ser a la vez causa y efecto del sobrepeso. En efecto, si una persona intenta adelgazar pero lo hace de una manera incorrecta, recurriendo a "dietas milagro", con grandes oscilaciones en su peso y con ideas erróneas acerca de la alimentación, los repetidos fracasos pueden crear una ansiedad que se libera mediante el atracón.

Y este atracón, a su vez, puede producir obesidad, pues se ingieren en ocasiones tantas calorías en un atracón como las que se necesitan en todo el día. La persona afectada puede entrar así en una "pescadilla que se muerde la cola" de difícil solución sin ayuda de un profesional. Aunque, por supuesto, no siempre la ansiedad está producida por los repetidos fracasos en el control del peso.

Es el profesional, psiquiatra o psicólogo, el que deberá averiguar el origen de esa ansiedad y decidir la forma de tratarla. Si está ocasionada por problemas de alimentación, el concurso del dietista es fundamental, pues deberá enseñar a comer al paciente mediante una reeducación alimentaria: qué tipos de alimentos hay, qué necesidad tenemos de cada uno para comer de una forma sana y equilibrada, establecer una dieta adecuada, etc.

Fuente: Consumer y elaboración propia

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