La estevia, una respuesta a las dudas que suscitan los edulcorantes artificiales

La estevia parece ser el edulcorante natural con más ventajas frente a los artificiales (con alguna duda respecto a su inocuidad en caso de consumo elevado) y al azúcar y sus derivados, que aportan muchas calorías.

Se pueden clasificar los edulcorantes en dos grandes categorías: naturales o artificiales. Los de la primera son los del grupo del azúcar (glucosa, fructosa, sacarosa, lactosa, miel...) y tienen muy buenas propiedades en cuanto a sabor e inocuidad, pero aportan una cantidad considerable de calorías.

Para solucionar este problema se han desarrollado, por parte de grandes empresas químicas y de alimentación, los edulcorantes artificiales o intensos. Sus tres principales representantes son las sacarinas, el ciclamato y el aspartamo, aunque hay cientos de productos derivados de ellos. Han experimentado un enorme auge, sobre todo con la aparición de los productos "light", y su producción supone una gran cantidad de dinero.

Pero los artificiales, aunque consiguen endulzar de forma eficiente sin aportar calorías, se han visto rodeados de cierta polémica respecto a su inocuidad. Si bien es verdad que están avalados por la OMS (Organización Mundial de la Salud) y autorizados por la FDA norteamericana (organismo que autoriza las medicinas y alimentos en Estados Unidos), lo cierto es que el elevado consumo que hacen de ellos muchas personas por su afición desmedida a los refrescos ha vuelto a poner el tema sobre la mesa.

Muchos expertos piensan que elevadas dosis de estos edulcorantes artificiales podrían producir efectos nocivos sobre la salud a largo plazo. Después de 25 años de investigaciones la controversia continúa, en especial en lo relativo a la dosis máxima admisible de según qué aditivo.

Ante esta polémica, se abre cada vez paso con más fuerza la aparición de edulcorantes naturales que no aporten calorías. Y, tras múltiples estudios, la estevia, una planta de origen sudamericano (Stevia Rebaudiana Bertoni), parece ser la candidata con más opciones. Los indios guaraníes la han utilizado durante siglos para endulzar sus comidas.

En apariencia, todo son ventajas para la estevia: su extracto es 200 veces más dulce que el azúcar, no aporta calorías y contiene vitaminas, proteínas, fibra y minerales. Además, posee propiedades antibacterianas y otros beneficios para la salud (antidiabético, diurético...) que hay que investigar más a fondo y no tiene los efectos secundarios de los edulcorantes artificiales.

Se cultiva y consume ya en muchos países, y en Japón constituye el 41% de los endulzantes. Ante tal dechado de virtudes, tal vez el lector se preguntará por qué no tiene una más amplia difusión, sobre todo en los países desarrollados. La razón parece ser económica, pues afectaría a los intereses de poderosas e influyentes industrias que mueven cantidades increíbles de dinero en edulcorantes artificiales.

Así, la FDA la aprobó en 1995 con restricciones (sólo puede venderse en tiendas naturistas), y en la Unión Europea está prohibida su publicidad y venta con el pretexto de que no está probada su inocuidad para uso alimentario (en Japón, desde luego, no piensan lo mismo). A pesar de ello, se está produciendo un gran incremento de su consumo en mucos países desarrollados.

De todas formas, todo indica que una vez más prevalecen los intereses de las grandes empresas sobre los de los consumidores.

Fuente: Consumer

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