Controvertida dieta Montignac

Para unos se trata de una dieta "milagro" y por tanto desaconsejable; para otros es una dieta que, al margen de su cuestionado respaldo científico, inculca costumbres sanas y en ningún caso perjudiciales para la salud. La controversia envuelve a esta dieta difícil de encasillar.

Los hidratos de carbono pueden clasificarse en alimentos de alto índice glucémico (pan y arroz no integrales, patatas, dulces y harinas refinadas, entre otros) y de bajo índice (verduras, fruta, leche, pasta, legumbres, cereales integrales, frutos secos...). Esta distinción es muy importante, pues los segundos se digieren más lentamente y producen menos alteraciones en la cantidad de azúcar en la sangre.

Numerosos estudios científicos avalan la afirmación de que los hidratos de bajo índice glucémico son mejores para la salud, engordan menos y producen una sensación de hambre menor, a igualdad de calorías, que los de índice alto. (Ver artículo anterior sobre carbohidratos con bajo índice glucémico).

La dieta Montignac, concebida hace dos décadas por Michel Montignac, se basa en restar importancia a la cantidad de calorías frente al tipo de alimentos que se ingieren, con abundancia de hidratos de bajo índice glucémico. Frente a un perfil recomendado por las dietas tradicionales de 55% de hidratos, 15% de proteínas y 30% de grasas, Montignac propone un 40%, 30% y 30% respectivamente.

Si bien está basada en algunas verdades científicas demostradas, muchos profesionales de la salud y el adelgazamiento rechazan esta dieta, y algunos lo hacen con vehemencia. Afirman que se corre el riesgo de ingerir demasiadas grasas y proteínas, con lo que pueden producirse daños renales o gota, entre otros. Además, añaden que no resalta la importancia de reducir la ingesta de proteínas animales ni de hacer ejercicio físico.

Por otra parte, algunos expertos critican al autor de la conocida dieta por no ser más que un autodidacta sin formación específica en medicina. Y lo cierto es que hace algunas afirmaciones controvertidas, como que la obesidad infantil no es consecuencia directa del exceso de comida ni del sedentarismo, que la leche es innecesaria (exceptuando a los lactantes) o que el factor energético no es determinante en el peso.

Sin poder declararnos abiertamente a favor o en contra de esta dieta hasta que no haya estudios científicos más completos y a más largo plazo, desde Adelgazar.net recomendamos que lo más prudente es adelgazar bajo el control de un médico que controle, además de nuestro peso, también otros indicadores importantes de nuestra salud. No creemos que nadie, partidario o detractor del Método Montignac, pueda oponerse a este consejo.

Fuente: diario El Mundo, may 2008

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