Actualmente gastamos cada día 500 calorías menos que hace 50 años

En una reunión de expertos españoles se ha llegado a una serie de conclusiones acerca de la obesidad. Las dos causas principales de esta epidemia son el mayor sedentarismo y una alimentación más calórica. Y también hay consenso acerca de la solución: dado que ha sido un cambio de hábitos lo que nos ha llevado a la obesidad, la solución está en cambiar dichos hábitos, y hacerlo para siempre.

Durante la celebración de una nueva edición de Encuentros con la Salud, en Bilbao, diversos expertos en el problema de la obesidad han debatido acerca de lo que nos ha llevado a esta epidemia, así como las posibles soluciones a ella. Y ha habido un cierto consenso acerca de los dos factores más importantes que han causado el problema.

El primero es el cambio de hábitos hacia una vida más sedentaria. Las transformaciones sufridas en las sociedades desarrolladas, tanto en el ámbito laboral (desaparición casi absoluta del esfuerzo físico en el trabajo) como en el del ocio (televisión, videojuegos, Internet,...) así como facilidades en el transporte y otros cambios en la vida cotidiana, han hecho que ahora se gasten al día, en promedio, entre 500 y 600 calorías menos que hace 50 ó 60 años.

El segundo factor ha sido el cambio en las pautas de alimentación. Ahora nos alimentamos, en general, más y peor que antes. Diversos estudios indican que la cantidad de grasa que comemos ha ido aumentando en la dieta, desde el 30% de hace unos años, hasta más del 40% en la actualidad. También la abundancia de azúcares simples ha colaborado a que la dieta actual sea más engordante.

Y el problema es que el cuerpo humano está diseñado para acumular grasa, como mecanismo de supervivencia ante un futuro incierto, según la doctora Susana Monereo, de la SEEDO (Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad), y participante en los mencionados Encuentros con la Salud. Es decir, tiene tendencia natural a engordar, ya que esto garantiza la supervivencia del individuo en caso de tener que pasar temporadas de escasez por falta de alimento. La consecuencia de todo lo anterior es la epidemia de obesidad actual.

Pero también han hablado de soluciones. Y ha habido consenso acerca de que la única alternativa válida a largo plazo es cambiar de forma definitiva las costumbres que nos han llevado a esa temida obesidad. Es decir, los hábitos relativos a la alimentación y al nivel de actividad física. En este sentido, la mencionada experta ha sido terminante: "Uno solamente adelgazará en función de lo que sea capaz de cambiar sus hábitos".

Fuente: El Médico Interactivo, 2008

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