La nutrigenómica es una gran esperanza, pero todavía no una realidad

La nutrigenómica (el estudio genético de un individuo que permita diseñarle una dieta personalizada para mejorar su salud y, en su caso, luchar contra su obesidad) es una gran esperanza para el futuro. Pero, hoy por hoy, aún no hay resultados fiables, por lo que conviene tener cuidado con lo que prometen (y cobran) ciertas empresas.

José María Ordovás, nacido en Zaragoza, es una de las grandes autoridades mundiales en nutrigenómica. Es director del Laboratorio de Nutrición y Genética y catedrático de esta misma materia en la Universidad de Tufts (Boston, Estados Unidos) y su prestigio le hizo ser candidato al Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica en el año 2007.

Ordovás explica que hoy día no se sabe cómo va a reaccionar una persona ante una dieta determinada, en función de su dotación genética. Se ha comprobado que, si se somete a un grupo de personas a una dieta para adelgazar, un tercio de ellas será hiper-respondedor, es decir, responderá a la dieta con una disminución de peso mayor de la esperada; otro tercio responderá en la cuantía prevista y el último tercio será hipo-respondedor y perderá menos peso del esperado aunque haya seguido la dieta con la misma fidelidad que el resto.

Y aquí hace su aparición la disciplina que él y su equipo estudian con el mayor éxito: la nutrigenómica conseguirá diseñar una dieta a la medida de cada persona (o de cada grupo de ellas), en función de su dotación genética, para lograr que todos sean hiper-respondedores. Pero cuando habla de dieta, Ordovás no se refiere a someterse durante una temporada a una gran restricción calórica, sino a cambiar de forma permanente las costumbres de alimentación, tomando sólo aquellos alimentos que nos den mejor resultado para mantener el peso y mejorar la salud.

Añade que no debe asociarse la palabra dieta a la idea de sufrimiento ("no comer esto, no comer lo otro..."), sino que se puede comer bien y con placer, siempre que se controlen las cantidades y la alimentación se realice de una forma sana. La nutrigenómica nos ayudará a ello, ya que Ordovás estima en un 50% la influencia de la genética en la obesidad. Pero a la hora de hablar de los logros de su disciplina, Ordovás habla siempre en futuro.

Espera que dentro de cinco años se pueda empezar a aplicar de manera vanguardista en los grupos de alto riesgo (habla de unas 100.000 personas), y en los cinco siguientes pueda extenderse a gran parte de la población, de forma que en la próxima década cualquier persona pueda tener un estudio genético por unos 800 euros que permita a su médico diseñarle una alimentación, e incluso una medicación, "a la medida".

De lo anterior se deduce que, hoy por hoy, la técnica no está disponible, a pesar de lo que puedan afirmar determinadas empresas que ofrecen, por 1.000 euros, un estudio genético a partir de una muestra de saliva en base al cual se diseña una dieta personalizada para adelgazar. A Ordovás le preocupa que se hagan ahora ofertas poco realistas, porque eso producirá escepticismo cuando se ofrezca la nutrigenómica como una técnica con eficacia comprobable.

El experto afirma que ya se están haciendo ensayos genéticos, pero poco fiables en cuanto a sus resultados, ya que se realizan de forma experimental. Habrá que esperar al menos cinco años y no dejarse engañar por promesas infundadas. Hagámosle caso, pues si él dice que no puede hacerlo, es que no puede nadie.

Fuentes: MedicinaTV y Consumer

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