Las dietas obtienen resultados sólo discretos a largo plazo

Nuevos datos ponen en evidencia lo que muchos expertos ya saben e infinidad de personas que sufren sobrepeso u obesidad han podido experimentar por sí mismas: las dietas puede que funcionen durante los primeros meses, pero fracasan a largo plazo o, en el mejor de los casos, sólo obtienen resultados bastante discretos. Hay que buscar alternativas.

Un estudio realizado por científicos de la Harvard School of Public Health (Boston) y el Pennington Biomedical Research Center, de la Universidad Estatal de Louisiana, ambos en Estados Unidos, ha intentado resolver la vieja polémica acerca de qué dieta es mejor para perder peso a largo plazo. Sus hallazgos, publicados en "The New England Journal of Medicine", han sido interesantes.

Reclutaron a 811 personas, dispuestas a realizar el ensayo, que fueron asignadas de forma aleatoria a una de varias dietas, cada una con distintos niveles de restricción de hidratos, grasas o proteínas. Todas ellas eran sanas y todos los participantes realizaron ejercicio de forma moderada, además de ser sometidos a seguimiento por parte del equipo investigador.

Lo cierto es que no merece la pena entrar en el detalle de los resultados que consiguió cada tipo de dieta, ya que todos ellos fueron bastante similares. Resulta mucho más aleccionador analizar el éxito de las dietas consideradas en su conjunto. Y éste, a largo plazo, fue bastante mediocre, ya que sólo consiguieron reducir entre 3 y 4 kilos, de media, después de dos años.

La tasa de abandonos fue del 20% (166 personas de las citadas 811) y en los primeros 6 meses los resultados fueron bastante alentadores. Pero a partir de ahí muchos participantes comenzaron a recuperar parte del peso perdido hasta llegar a los exiguos resultados que hemos comentado, si bien es cierto que esos 3 ó 4 kilos son mejor que nada y, además, suponen una reducción no desdeñable de los riesgos que la obesidad supone para la salud.

Sin embargo, hay que reconocer que estas cifras tan magras probablemente habrán hecho reflexionar a los participantes, y también a los lectores. Y de esta reflexión surgen varias preguntas: ¿merece la pena tanto esfuerzo para tan escaso resultado? ¿No hay otra alternativa a la dieta? ¿Es la obesidad un problema que no tiene solución?

Los propios investigadores nos responden, al menos en parte, a alguna de estas cuestiones. En un editorial que acompaña a la publicación de los resultados de su trabajo destacan que el seguimiento personalizado es fundamental para que el peso perdido no vuelva a recuperarse. Pero, quizá con cierto desaliento, reconocen que no se necesitan más ensayos sobre dietas, sino un cambio de modelo.

Y ponen como ejemplo un par de poblaciones francesas que han luchado contra la obesidad infantil y han logrado reducirla a la mitad a base de implicarse todos los estratos de la sociedad y afrontar el problema de la obesidad desde la infancia. También insisten en la importancia de factores no biológicos, como adaptarse a los gustos de cada persona y realizar un seguimiento personalizado. Por último, sugieren la cirugía bariátrica como el único método realmente eficaz para solucionar el problema en los adultos.

La conclusión más importante de este estudio es que tal vez se ha dado demasiada importancia al tipo de dieta cuando la solución quizá esté fuera de las dietas. Porque la pregunta que nos hacemos después de leer estos resultados es: ¿Cuánto tiempo estoy dispuesto a seguir una dieta que me exige incuestionables sacrificios?

Podemos buscar en otra parte y razonar de una forma lógica: si los cambios de hábitos (lo que comemos, cuánto comemos, cuánto nos movemos...) han sido los que nos han llevado a esta situación de obesidad, quizá lo que deberíamos intentar es cambiar estos hábitos, a condición de que los cambiemos para siempre.

Artículo elaborado por Adelgazar.Net, a partir de informaciones de The New England Journal of Medicine

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