Sobrealimentar al bebé puede provocar obesidad infantil

Un estudio muestra que alimentar en exceso a un niño durante los primeros seis meses de vida supone un 40% más de probabilidades de que sea obeso a los tres años. Parece, por tanto, una de las formas más sencillas de luchar contra la obesidad.

Hace años, en épocas de pobreza y desnutrición en los países actualmente desarrollados, tener un niño gordito era sinónimo de garantía de salud: tendría más defensas en caso de enfermedad y se alejaba el fantasma del raquitismo. Esta situación ha cambiado, pero no en algunas mentes, por desgracia.

Una investigación relaciona de forma clara una ganancia rápida de peso durante los primeros seis meses de vida con obesidad a los tres años. Ha sido realizada en la Universidad de Harward y el Hospital Infantil de Boston (ambas instituciones, en Estados Unidos), publicada en la revista "Pediatrics" y coordinada por Elsie Taveras, de la mencionada universidad.

Los investigadores analizaron a 559 niños. Les midieron y pesaron al nacer, a los seis meses y a los tres años, y encontraron una relación entre la rapidez con que ganaron peso durante los primeros meses y ser obesos a los tres años. Un ejemplo es ilustrativo: si dos niños nacieron con el mismo peso, una diferencia de tan sólo 700 gramos a los seis meses (8,4 kilos, frente a 7,7; es decir, sólo un 9% más) supone, para el primer niño, tener un 40% más de probabilidades de ser obeso a los tres años.

La relación es tan concluyente y el problema tan grave, que sería absurdo no hacer nada. La propia Taveras indica que "los primeros meses de vida son un periodo crucial para tomar las medidas necesarias y evitar que el bebé se convierta en un niño sobrado de kilos". Como se sabe, es muy probable que esta obesidad infantil se convierta en obesidad de adulto, con lo que la cuestión toma dimensiones aún mayores.

El problema de la obesidad es grave y difícil de resolver, pero pocas veces nos encontraremos con una situación en la que sea tan importante (y tan fácil) la prevención. Con independencia de que las autoridades sanitarias tomen las medidas que consideren oportunas, nosotros, como particulares, deberíamos hacer un seguimiento estricto de la evolución del peso de nuestro hijo recién nacido.

Bajo control médico, debemos poner el máximo interés en darle la alimentación más adecuada (otros estudios relacionan la lactancia materna con prevenir la obesidad infantil) y evitar que engorde en exceso. Cuando sea mayor, seguro que nos lo agradecerá.

Artículo elaborado por Adelgazar.Net en junio de 2009, a partir de informaciones del diario El Mundo

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