No hay consenso sobre el uso de calcio para bajar de peso

La ingesta de calcio, ya sea como alimentos con alto contenido en él o en forma de pastillas, podría servir para adelgazar, según ciertos estudios. Pero otros lo desmienten de forma terminante, por lo que habrá que esperar nuevas investigaciones. Mientras tanto, y siempre que no nos haga daño, no estaría de más que, de acuerdo con nuestro médico, cambiáramos un poco de menú y miráramos con más simpatía a los lácteos y sus derivados.

Un grupo de investigadores de la Universidad de Copenhague (Dinamarca) ha realizado una revisión sistemática de estudios realizados en humanos y ha concluido que "aumentar la ingesta de calcio en la alimentación diaria puede incrementar la excreción de grasa en las heces y puede jugar un papel relevante en el tratamiento de la obesidad y en la prevención del aumento de grasa corporal". El resultado de dicha investigación se ha publicado en "Obesity Reviews".

Pero no son solo ellos: hay multitud de publicaciones en medios prestigiosos que relacionan el consumo de calcio con la pérdida de peso, basadas en investigaciones serias que corroboran la tesis enunciada más arriba: tomar calcio adelgaza, pues hace que se elimine más grasa por las heces. Sobre todo, en personas que antes tomaban calcio en abundancia. La fuente de este mineral debe ser productos lácteos y sus derivados, con preferencia sobre suplementos de calcio (pastillas), pero sin excluir éstos.

La razón de que el calcio adelgace podría ser que inhibe la formación de grasa y promueve la lipolisis o destrucción de las células grasas, según un reciente estudio de la Universidad de Tennesse (Estados Unidos), realizado en animales. Otras investigaciones, como la realizada en la Universidad Laval (Canadá), sugieren que el cerebro podría detectar la falta de calcio y la intentaría compensar con la ingesta de más alimento.

El problema es que otros científicos no están de acuerdo con lo dicho hasta ahora y exigen más investigaciones. Por ejemplo, el pasado año, un equipo de la Universidad de Carolina del Norte (Estados Unidos) hizo una revisión de 49 estudios sobre el tema y concluyó que en 41 de ellos (el 84%) no se apreciaron efectos positivos del calcio en la reducción de peso; en 3 (el 6%), informaron de un aumento y solo en 5 de los mismos (el 10%) se constató una reducción de peso.

Ante esto, el ciudadano de a pie que sufre sobrepeso se queda desconcertado: ¿qué hacer? Los estudios adicionales que pueden dar o quitar la razón a los partidarios de la ingesta de calcio pueden tardar muchos años en ver la luz; y veremos si, al final, hay o no unanimidad. Recomendamos actuar con lógica y prudencia. Hay que tener en cuenta que muchos derivados lácteos pueden ser perjudiciales para la salud de algunas personas, por su alto contenido en grasa.

Por tanto, nos parece que lo más razonable, por si los estudios mencionados al principio resultan ser ciertos es, sin aumentar la cantidad total de calorías y bajo supervisión médica, intentar desviar una parte de nuestro menú hacia productos lácteos y sus derivados, preferentemente desnatados. Si adelgazamos, perfecto; y si no, al menos no engordaremos más y... ¡están tan buenos!

Artículo elaborado por Adelgazar.Net en octubre de 2009, a partir de informaciones de Consumer Eroski

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