Puedes tomar cantidades moderadas de tus alimentos preferidos, aunque sean engordantes

Durante una dieta de adelgazamiento, o en el periodo posterior a ella (en el que hay que temer, sobre todo, la recuperación del peso perdido), puede ser aceptable, e incluso conveniente, tomar pequeñas cantidades de nuestros caprichos favoritos. La privación total de ellos puede producir en nosotros un aumento indeseable de la ansiedad que dispare el apetito y ponga en peligro lo conseguido.

El valor de refuerzo de un alimento es la motivación que se tiene para obtenerlo. Durante una dieta, el valor de refuerzo de un alimento deseado pero insano o hipercalórico (chocolate, helado, snacks,...) es un concepto muy importante para el éxito o fracaso de la misma.

Numerosos experimentos han demostrado que la privación total de ciertos alimentos, hacia los que la persona que hace la dieta siente especial predilección, supone un aumento del valor de refuerzo de estos, un aumento de la ansiedad y, como resultado de ello, una probabilidad mayor de fracaso de la dieta.

Por el contrario, la ingesta habitual de dichos alimentos preferidos, incluso en cantidades moderadas, supone una atenuación de su valor de refuerzo y una disminución de la ansiedad que produce la dieta. Por tanto, si estos caprichos se consumen en cantidades pequeñas y no están prohibidos de forma tajante por el médico por razones de salud, puede ser admisible, y hasta conveniente, no prescindir totalmente de ellos.

Uno de estos estudios es el realizado por la División de Medicina Conductual del Departamento de Pediatría de la Universidad de Buffalo (Nueva York, Estados Unidos), y publicado en "American Journal of Clinical Nutrition". En él se comprobó, entre otras cosas, que las personas perdían interés en su comida favorita tras ingerirla durante dos semanas.

La conclusión es que puede ser preferible el mal menor de ingerir unas calorías de más, al no renunciar del todo a ciertos caprichos, frente a una privación absoluta que pueda llevar al fracaso de la dieta por la aparición de una ansiedad insuperable. Pero un factor a tener en cuenta es si la persona es capaz de limitar la cantidad ingerida a niveles razonables, es decir, que supongan una cantidad pequeña de calorías adicionales.

En caso contrario (es decir, si esa pequeña cantidad que nos permitimos es, en la práctica, la puerta de entrada de ese capricho en cantidades desmedidas), habrá que cambiar de estrategia. Hacer un pacto consigo mismo y marcarse una cantidad máxima diaria de ese alimento irresistible, con el compromiso de que, si la superamos, tendremos que prescindir totalmente de él en el futuro, puede ser útil para conseguirlo.

Artículo elaborado por Adelgazar.Net en noviembre de 2009, a partir de informaciones de Consumer Eroski

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