Liraglutida, posible nuevo fármaco contra la obesidad

Un medicamento destinado a la diabetes ha obtenido, según sus creadores, un resultado prometedor también contra la obesidad, sobre todo comparado con el orlistat. Sin embargo, hay algunos aspectos cuestionables y se requiere más investigación a largo plazo. Por todo ello, hay que ser prudentes; incluso, quizá un poco escépticos.

La epidemia de obesidad que sufren las sociedades desarrolladas y los problemas de salud que conlleva ha hecho que se busquen soluciones farmacológicas de forma casi desesperada. Hasta ahora, los resultados no son más que discretos: los medicamentos son caros, proporcionan una reducción de peso escasa, tienen efectos secundarios y, si se abandona el tratamiento, se recupera el peso perdido. La liraglutida intenta cambiar este panorama, pero no sabemos si lo conseguirá.

La investigación preliminar, dirigida por Arne Astrup, de la Universidad de Copenhague (Dinamarca), y patrocinada -no lo olvidemos- por la compañía fabricante, Novo Nordisk, ha sido publicada recientemente en la edición on line de la prestigiosa "The Lancet". Se realizó sobre 564 personas de 19 puntos de Europa. Durante algo menos de cinco meses (20 semanas), se las sometió a una dieta baja en calorías, ejercicio, y la toma, en tres grupos diferentes, de liraglutida (en distintas dosis), orlistat o un placebo.

Los resultados, según los investigadores, mueven al optimismo, ya que el fármaco en estudio logró una mayor reducción de peso que el orlistat: de 4,8 a 7,2 kilos para la liraglutida (según la dosis), frente a 4,1 del orlistat y 2,8 del placebo. A las dosis más altas, el 76% de los participantes perdió más de un 5% de su peso, y casi un 30% de ellos perdió un 10%. Hay que tener en cuenta que los expertos coinciden en que perder un 5% de peso supone una reducción drástica del riesgo cardiovascular.

Hasta aquí, las noticias buenas; sin embargo, hay que tener en cuenta una serie de aspectos que mueven a la reflexión y matizan lo anterior. En primer lugar, hacen falta estudios más completos y a largo plazo, como reconocen los propios investigadores. Además, los efectos secundarios (náuseas y vómitos, fundamentalmente), si bien de carácter leve y transitorio, fueron muy comunes.

Por otra parte, si analizamos los resultados con ojo crítico, y si consideramos, al menos en una primera aproximación, que del peso rebajado habría que restar 2,8 kilos debido a la dieta y al ejercicio (reducción obtenida por el grupo del placebo), los resultados atribuibles en sí a la liraglutida se quedan en 2 y 4,4 kilos, según la dosis.

Estos resultados, aunque son claramente mejores que con orlistat (que se limita a unos exiguos 1,3 kilos) siguen sin ser espectaculares, y más aún si tenemos en cuenta que, previsiblemente, en caso de abandonar el tratamiento se recuperaría lo perdido, como ocurre con otros fármacos. Por último, la forma de administración, inyectable, puede suponer complicaciones y molestias. También hay que matizar que algunos expertos, como George A. Bray, muestran su extrañeza por el escaso resultado del orlistat en la investigación que comentamos, mucho menor que en otros.

Podríamos concluir que, si bien la liraglutida no es, ni mucho menos, la solución al problema, sí podría suponer un avance importante, siempre que estos resultados no quedan invalidados por investigaciones posteriores ni por la práctica clínica, como ha ocurrido ya con otro medicamento que fue preciso retirar del mercado. Acabar con la obesidad es un objetivo de tal importancia que cualquier avance, aunque sea pequeño, será bienvenido.

Artículo elaborado por Adelgazar.Net en diciembre de 2009

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