Programa AOM: comer un poco menos y moverse un poco más

La experiencia diaria en su trabajo indica a los expertos que, en la lucha contra la obesidad, es inútil proponerse grandes objetivos que, por su dificultad, no podrán mantenerse en el tiempo. Se obtienen mejores resultados si se plantean pequeñas metas, en nutrición y actividad física, que se siguen en el tiempo de forma indefinida porque se incorporan a nuestras costumbres. Esta es la base de AOM, America On the Move (América En Movimiento), un programa que está obteniendo buenos resultados en Estados Unidos.

AOM, entidad sin ánimo de lucro, nació en el estado norteamericano de Colorado, de la mano de un grupo de expertos preocupados por la epidemia de obesidad que sufría, y sufre, su país. Se ha ido extendiendo a otros estados y ahora es un modelo a imitar en los países occidentales. La clave de su filosofía es ir poco a poco. Por ejemplo, afirman que caminar cada día durante 15 minutos más evita la tendencia que tienen los norteamericanos a aumentar de peso una media de un kilo al año.

Quizá a algunos les parezca poco, pero no lo es: después de diez años, una decena de kilos de más puede suponer un empeoramiento muy notable de la calidad de vida y del estado de salud general. Porque este es otro de los principios del movimiento: no se centra en mejorar la imagen y bajar de peso, sino en adquirir hábitos de vida saludables, sobre todo en lo relativo a la alimentación y la actividad física.

Si el objetivo propuesto en el plano del ejercicio parece modesto, también lo parecerá el que plantean en el ámbito alimenticio: ingerir 100 calorías menos cada día. Comparadas con una dieta de, por ejemplo, 2.500 ó 3.000 calorías diarias, parece poco. Pero, de nuevo, los resultados a largo plazo se notarán.

Para mantener de forma indefinida una ingesta de alimentos minorada en esas 100 calorías diarias, AOM sugiere multitud de trucos, basados en el sentido común y en no pasar hambre, para que estos cambios puedan mantenerse en el tiempo. Por ejemplo, utilizar platos más pequeños, sartenes antiadherentes (que necesitan menos aceite), devolver la fuente a la cocina tras servirse, no tener muy a mano alimentos engordantes y tentadores o utilizar un recetario de comida ligera.

Se trata de no renunciar a nada, pero aligerarlo en lo posible: poner menos queso en la pizza, sustituir parte de las grasas de un bocadillo por vegetales, servirse una bola de helado en vez de dos... Lo importante es que no nos resulte excesivamente duro, para que podamos incorporar estos gestos a nuestra actividad diaria. James O. Hill, doctor de la Clínica de Investigación Nutricional de Colorado, quizá nos da la clave cuando afirma que "algo es sostenible cuando se convierte en una costumbre".

Artículo elaborado por Adelgazar.Net en junio de 2010, a partir de informaciones de America On the Move (AOM) y Consumer

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