Los prebióticos podrían tener efecto adelgazante

Recientes investigaciones indican que un desequilibrio de la flora intestinal podría ser causa de obesidad, ya que el exceso de ciertas bacterias sobre otras tendría el efecto de aprovechar más la energía de los alimentos. Los prebióticos, al corregir dicho desequilibrio, nos harían así adelgazar.

Primero una aclaración: no debemos confundir prebióticos con probióticos. Estos últimos son alimentos que contienen bacterias que ayudan a reforzar nuestra la flora intestinal, (por ejemplo los yogures). Por su parte, los prebióticos son solamente sustancias (sin vida) que estimulan el crecimiento en el colon de las bacterias beneficiosas; estas sustancias se suelen añadir a algunos alimentos para promover un desarrollo adecuado de nuestra flora intestinal. Es decir, pueden ser complementarios porque, además de ser beneficioso en sí mismo, un alimento prebiótico también sirve para potenciar otro probiótico.

Las mencionadas investigaciones, entre las que destaca la realizada por expertos de la Washington University School of Medicine (en San Luis, Estados Unidos) y publicada en "Nature" en 2006, han confirmado la importancia de la composición de la flora intestinal a la hora de aprovechar la energía de los alimentos. Así, un exceso de bacterias firmicutes, en detrimento de las bacteriodetes, supone un aumento de dicho aprovechamiento. Como consecuencia, se favorece la obesidad.

Los efectos de estos desequilibrios han sidos probados en animales e incluso en humanos: los obesos tienen más firmicutes y menos bacteroidetes que los delgados, y cuando se restablecía en aquellos el equilibrio de su flora intestinal, adelgazaban. La causa del desequilibrio podría ser un exceso de alimentos grasos. Estos resultados han sido corroborados el pasado mes de diciembre por investigadores de la Universidad Católica de Lovaina (Bélgica), en ensayos preliminares sobre sujetos obesos.

El papel que tienen los prebióticos en estas investigaciones es clave. Según los científicos de Lovaina, la ingesta de entre 5 y 20 gramos diarios de prebióticos puede hacer que se restablezca el equilibrio de la flora intestinal lo que, a su vez, tendría los efectos ya comentados sobre el aprovechamiento energético de los alimentos y la obesidad. Los prebióticos no se digieren, pero estimulan el crecimiento de las bacterias que están en cantidad insuficiente, ya que se multiplican entre diez y mil veces.

Dichos prebióticos pueden obtenerse en forma de extracto o mediante un aumento de la ingesta de ciertos alimentos con alto contenido en ellos, como hortalizas y frutas. De forma más específica, el cardo, la achicoria, la alcachofa, los espárragos, los rábanos, los tomates, las cebollas, los ajos y los plátanos son ricos en prebióticos. Sin embargo, el consumo de dichos alimentos, si bien podría mejorar el equilibrio intestinal resulta, al parecer, insuficiente: el consumo habitual de prebióticos es entre 2,5 y 7,5 veces menor del ideal. Habría que recurrir al consumo de alimentos enriquecidos en prebióticos, o bien tomarlos en forma de extractos.

¿Significa lo anterior que la ingesta de prebióticos va a suponer que adelgacemos? Tal vez, pero hay que ser prudentes y esperar a que las investigaciones adelanten y lleguen a conclusiones más firmes. Desde luego, no todo lo que se puede encontrar en el mercado como prebiótico es efectivo ni seguro. De cualquier manera, es sabido que el consumo de frutas y verduras es muy sano y, además, forma parte de cualquier dieta recomendable para adelgazar o mantener el peso. Por ello, es muy conveniente tomarlas a diario y en cantidades apreciables. Si, además, mejoran nuestra flora intestinal y nos ayudan a adelgazar, serán aún más bienvenidas.

Artículo elaborado por Adelgazar.Net en noviembre de 2010, a partir de informaciones de ABC.es y Consumer

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