Dieta para no engordar: menos grasas e hidratos de absorción rápida; más proteínas e hidratos de absorción lenta

El más importante estudio realizado hasta la fecha de cara a encontrar la dieta ideal para mantener el peso perdido ha llegado a interesantes conclusiones: lo mejor es consumir pocas grasas y una cantidad elevada de proteínas. Por lo que respecta a los hidratos, lo más importante es que tengan un bajo índice glucémico, es decir, que se absorban lentamente.

El estudio, bajo el nombre de Diogenes, que ha sido financiado por la Unión Europea con 15 millones de euros y coordinado por la Universidad de Copenhague (Dinamarca), se ha realizado en ocho países europeos, entre ellos España. Alfredo Martínez, catedrático de Nutrición de la Universidad de Navarra e integrante del equipo que ha elaborado dicho estudio, afirma que es el más relevante realizado en el mundo hasta la fecha de cara a averiguar la mejor dieta para mantener el peso logrado tras una dieta de adelgazamiento. Se ha publicado en el "New England Journal of Medicine" y "Pediatrics".

Los investigadores contaron con la colaboración de 773 familias, en las que al menos unos de los padres tenía problemas de sobrepeso u obesidad y contaban al menos con un hijo de 5 a 18 años. En total, fueron 938 adultos y 827 niños. Durante las 8 primeras semanas, se sometió a los adultos (no a los niños) a un régimen de 800 calorías diarias para que perdieran un mínimo del 8% de su peso (una media de 11 kilos). Después, y durante los siguientes seis meses, se sometió a todos (adultos y niños) a una de 5 dietas diferentes.

Las cinco dietas eran bajas en grasas, y lo que variaba de una a otra era la cantidad de proteínas y el índice glucémico de los alimentos. Es importante resaltar que ninguna de ellas tenía limitación calórica, es decir, se podía comer la cantidad que se quisiera de los alimentos de la dieta que a cada uno se le había asignado de forma aleatoria. Se trataba de comprobar cuál de ellas era la mejor para prevenir la recuperación de peso que suele suceder después de una dieta de adelgazamiento.

Los resultados fueron claros a favor de la dieta que, además de pobre en grasas (como las demás), era rica en proteínas (en torno a un 30% de las calorías) y rica en alimentos de bajo índice glucémico, es decir, que tardan en transformarse en energía: arroz integral, cereales integrales, legumbres, frutas (salvo plátano, uva, kiwi, piña y melón) y casi todos los vegetales, excepto el maíz. Por lo que respecta a las patatas, podían consumirse, pero poco cocidas y frías.

Los alimentos a evitar, por su alto índice glucémico, son los azúcares, harinas refinadas, arroz blanco y las patatas fritas, asadas o en puré, entre otros. Todos ellos se transforman rápidamente en energía. Estos aumentos bruscos de glucosa en la sangre afectan de forma negativa al metabolismo y son muy perjudiciales para los que deben vigilar su peso.

Los que siguieron la dieta rica en proteínas e hidratos de bajo índice glucémico no sólo mantuvieron mejor el peso, sino que, además, continuaron perdiendo kilos. Por si esto fuera poco, también fueron los que con más facilidad siguieron el régimen asignado y en menor porcentaje lo abandonaron. Por lo que respecta a los niños, sus resultados fueron más contundentes aún, y la tasa de sobrepeso se redujo en ellos de forma importante.

La razón de las excelencias de esta dieta habría que buscarla en que no todas las calorías tienen el mismo efecto sobre el organismo. Las provenientes de alimentos con bajo índice glucémico son mucho más beneficiosas. Además, tanto estos alimentos como los ricos en proteínas son más saciantes, lo que ayuda a comer menos.

Artículo elaborado por Adelgazar.Net en enero de 2011, a partir de informaciones de EFE, AFP y New England Journal of Medicine

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