Una dieta rica en proteínas y pobre en fibra podría no ser sana

Un estudio ha encontrado indicios (de momento, no pruebas directas), de que una dieta como la indicada en el título podría favorecer la aparición de cáncer de colon o recto. Es una voz más que se une al coro de especialistas que aconsejan comer de forma sana y equilibrada, y huir de regímenes descompensados y extremos.

Lo cierto es que el particular (y también, en cierto modo, el profesional) que se interesa por la mejor dieta a seguir para controlar el peso se encuentra con un guirigay desconcertante. El problema es que a las voces poco o nada autorizadas que recomiendan dietas "milagro" y otras soluciones pintorescas, inútiles e incluso peligrosas, se unen en ocasiones los propios estudios científicos.

La verdad es que no es fácil, ni siquiera en base a dichos estudios, tomar una decisión, pues llegan a conclusiones a veces contrapuestas. Los hay que afirman la superioridad de las dietas pobres en hidratos; otros recomiendan las escasas en grasas y otros, por fin y sin ser exhaustivos, recomiendan una dieta variada, en la que se come de todo, pero abundando en los alimentos más sanos (aceite de oliva, fruta, verduras...) y escaseando en los que no lo son (embutidos, elaborados, bollería, refrescos...).

Hoy traemos a colación un estudio (encabezado por Harry J. Flint, de la Universidad de Aberdeen, Escocia, Reino Unido) que desaconseja las dietas ricas en proteínas y, por tanto, pobres en hidratos y, normalmente, pobres también en fibra. La razón no es que adelgacen más o menos, sino que podrían favorecer, de ser seguidas durante mucho tiempo, la aparición de cáncer colorrectal.

Sin embargo, hay que recalcar dos cosas. En primer lugar, que es un estudio que, aunque se ha publicado en American Journal of Clinical Nutrition por su interés, requiere de investigaciones más profundas (se realizó sólo sobre 17 voluntarios y durante poco tiempo), como reconoce el propio Flint, sobre todo en lo relativo a la cantidad de fibra que es necesario tomar para protegerse del efecto adverso de la ingestión masiva de proteínas.

En segundo lugar, los investigadores no han encontrado una relación directa entre la dieta rica en proteínas y el cáncer, sino entre dicha dieta y la aparición de ciertos metabolitos (productos del metabolismo), como compuestos N-nitroso y otros, en las heces de los voluntarios que se sometieron al estudio; metabolitos que se asocian con un aumento en la incidencia de la ya mencionada enfermedad.

De cualquier manera, y aun aceptando estos resultados sólo como provisionales, el estudio en cuestión es un tanto más a favor, por precaución elemental, de mantener una dieta sana y equilibrada. Y tanto más si tenemos en cuenta que los resultados a largo plazo, sólo en lo referente a la reducción de peso, no justifican, a nuestro entender, la adopción de dietas desequilibradas, tanto por exceso de proteínas como por falta de hidratos, grasas o fibra.

Artículo elaborado por Adelgazar.Net en julio de 2011, a partir de informaciones de Reuters

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