Influencia de la ansiedad en el sobrepeso

En muchas ocasiones, comemos porque creemos que tenemos hambre, pero no es más que ansiedad. El efecto de este error en el sobrepeso puede ser notable. Por esa razón, es muy importante saber distinguir la ansiedad del hambre y aprender a combatirla sin recurrir a la comida.

Es sabido que el apetito y el estado de ánimo tienen una relación estrecha. Esto puede ser, en primer lugar, por razones psicológicas. Por ejemplo, en ciertos estados de tristeza o ansiedad, podemos sentirnos impulsados a darnos "pequeñas alegrías" tomando a deshora cosas apetitosas.

Pero también es posible que una alimentación inadecuada perjudique el buen funcionamiento de ciertos neurotransmisores, como la serotonina, y que esto nos provoque estados de ánimo dañinos. Lo que, a su vez, puede llevarnos a comer mal.

Por ello, lo primero que hay que hacer, si se sospecha que la ansiedad podría estar haciéndonos comer más de la cuenta, es nutrirse de forma correcta. Esto, además, tendrá un efecto positivo en nuestra salud y un resultado directo y positivo en nuestro peso. Si bien lo ideal es ponerse en manos de un especialista con la suficiente capacitación profesional (médico, nutricionista...), pueden darse algunas pautas generales.

La alimentación debe ser variada (comer de todo), equilibrada (proporción adecuada de hidratos, grasas, proteínas y fibra) y sana. Hay que abundar en alimentos como verduras, frutas, legumbres, harinas integrales y aceite de oliva; tomar con moderación otros, como carnes rojas, pescados, lácteos o frutos secos e intentar evitar en lo posible embutidos, dulces, refrescos, margarina o bollería industrial.

Tras dar este primer paso, hay que disciplinarse un poco: debemos tomar cinco comidas diarias, sin saltarnos ninguna, e intentar respetar horarios fijos, en lo posible. Además, conviene concentrarse en la comida: sentarse a la mesa, comer despacio, masticar bien y sin distraerse con la televisión u otras cosas. Así, seremos bien conscientes de que estamos comiendo.

Pero, si a pesar de haber hecho lo anterior, sentimos en ocasiones un deseo irrefrenable de comer, debemos mirar dentro de nosotros e intentar discernir si es por hambre o por "otra cosa". Y si es otra cosa, probablemente sea ansiedad. Entonces, tenemos que intentar combatirla, en vez de permitir que nos obligue a hacer cosas que nos perjudican.

Son muchos los caminos para combatir la ansiedad. Desde ponerse en manos de un experto hasta tratar de cambiar ciertas cosas de nuestro estilo de vida, como olvidarnos de un ascenso o limitar nuestras ocupaciones. También podemos recurrir a técnicas de relajación o aumentar la actividad física, cosa que, además de relajarnos, mejorará nuestra salud y reducirá nuestro peso.

Pero si el impulso de comer es irrefrenable, tratemos de calmarlo con alguna ocupación (salir a dar una vuelta, lavar el coche...) o tomando algún alimento ligero, como una pieza de fruta, en vez de abandonarnos a un atracón de bollería, por poner un ejemplo tan frecuente como nocivo.

Por último, conviene conocer los efectos beneficiosos de dormir bien, ya que si descansamos mal seremos más propensos a la fatiga, el estrés y un mal estado de ánimo durante el día. Y, para dormir bien, nada mejor que una cena ligera.

Artículo elaborado por Adelgazar.Net en agosto de 2011

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