Las dietas proteinadas sólo están indicadas para ciertos casos

Las dietas a base de tomar mucha proteína y poca cantidad de hidratos y grasas gozan de gran popularidad. Quizá sean espectaculares, sobre todo al principio, pero a medio plazo no son más efectivas que las dietas restrictivas en calorías comiendo de todo y, lo que es más importante, pueden ser peligrosas para la salud. Su utilización debería limitarse a casos muy concretos y, sobre todo, bajo estricto control médico, ya que tienen múltiples contraindicaciones.

José Cabo Soler, catedrático de Bioquímica y Biología Molecular de la Universidad de Valencia, ha hablado claro sobre este tipo de dietas en una disertación pronunciada dentro del Ciclo de Conferencias sobre Alimentación, Nutrición y Salud, organizado por el Instituto Danone y la Real Academia Nacional de Medicina.

En primer lugar, delimitó el tipo de dietas a que iba a hacer referencia, que engloba a varias de las más conocidas por sus efectos supuestamente prodigiosos: con ella, un varón puede perder de 6 a 10 kilos en el primer mes. Se considera dieta proteinada aquella que aporta por día más de 1gr. de proteínas por kilogramo de peso de la persona que la sigue. Lo habitual es que aporte en torno a 1,5gr., lo que supondría 120 gr. para una persona de 80 kilos de peso. Por otra parte, contiene muy pocos hidratos (menos de 50 gr./día) y también pocas grasas.

Pero, ¿por qué tienen esos resultados tan espectaculares, al menos al principio? La clave está en privar a nuestro organismo de glucosa, necesaria para el cerebro y otros órganos, que nuestro cuerpo fabrica con facilidad si dispone de hidratos. Cuando no los tiene (y en las dietas proteinadas se le priva de ellos), se ve forzado a fabricar cuerpos cetónicos en sustitución de la glucosa. Y lo hace a partir de nuestra grasa y, si el aporte de hidratos en la dieta es muy reducido, incluso a partir de proteínas de nuestros músculos.

El reflejo en la báscula es notorio, porque este proceso supone la pérdida de una importante cantidad de agua; mucha más que en el caso de adelgazar con otro tipo de dieta. Pero con la proteinada se pierde la misma cantidad de grasa que siguiendo una dieta equilibrada con las mismas calorías. La diferencia es agua (o, lo que sería peor, músculo), y perder agua no es adelgazar. A medio plazo, este agua se recupera. ¿El resultado? Mismo peso, menos salud.

Porque con estas dietas, sobre todo si se siguen sin control médico, es casi inevitable que nos falten vitaminas, ácidos grasos esenciales, minerales y otros nutrientes. Por si esto fuera poco, el riesgo de perder masa muscular es importante. Y necesitamos el músculo, además de para nuestra vida diaria (en personas mayores y/o con movilidad dificultosa, su reducción puede ser catastrófica), porque consume muchas calorías. Así, con menos músculo engordaremos más. Y, según Cabo Soler, recuperar el músculo perdido es muy difícil, ya que exige ejercicios de musculación durante mucho tiempo.

Por todo lo anterior, y también por otros motivos, la dieta proteinada tiene múltiples contraindicaciones: diabetes, trastornos cardiovasculares o insuficiencia hepática o renal, entre otras. Además, debe ser rechazada de forma categórica en niños, adolescentes, embarazadas y ancianos.

A modo de conclusión, el mencionado catedrático recomienda una dieta pobre en calorías pero variada, en la que se coma de todo. Se debe reservar la proteinada para supuestos muy particulares, como por ejemplo en caso de necesidad urgente de reducción de peso previa a una intervención quirúrgica. Y, siempre, bajo estricto control médico.

Artículo elaborado por Adelgazar.Net en septiembre de 2011, a partir de informaciones de Europa Press Salud

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