Nuevas pruebas del efecto adelgazante del té verde

Un estudio llevado a cabo con ratones concluye que, si se añade té verde a su dieta, engordan menos al ser sometidos a una alimentación rica en grasas. La diferencia con los que no tomaron té verde fue grande, ya que engordaron un 45% menos. La clave parece estar en que esta infusión tiene un compuesto que hace que parte de la grasa no se absorba.

De forma simplificada, puede decirse que el té verde se diferencia de los otros tipos de té en que sus hojas se secan sin permitir que fermenten, cosa que sí ocurre, por ejemplo, con el té negro. Esto hace que el verde sea rico en epigalocatequina-3-galato (EGCG), que parece ser el principio activo responsable de que tenga unas propiedades dietéticas tan interesantes.

El estudio, dirigido por el doctor Joshua Lambert, ha sido realizado por investigadores de la Universidad de Penn State (Estados Unidos) y publicado en "Obesity". Alimentaron a dos grupos de ratones (todos ellos obesos) con una dieta rica en grasas. Pero sólo a uno de los grupos se le dio una dosis considerable de té verde. La diferencia fue notable: los que habían ingerido la infusión engordaron un 45% menos.

La razón más importante de ello, al parecer, es que la EGCG actúa dificultando la absorción de parte de las grasas ingeridas. Concretamente, en las heces de los roedores que habían tomado té verde se encontró un 31% más de grasas que en las del otro grupo. Los investigadores pudieron comprobar que la diferencia no estribaba en que tuvieran menos apetito, ya que todos los ratones comieron las mismas cantidades.

A pesar de estos resultados, que parecen muy concluyentes en favor del té verde, hay que matizar varias cuestiones que limitan el optimismo. En primer lugar, el estudio no afirma que dicho té adelgace, sino que los ratones que lo tomaron engordaron menos al ser sometidos a dietas grasas. En segundo lugar, hay que tener en cuenta que el metabolismo de estos roedores es mucho más simple que el humano, y han sido numerosas las ocasiones en las que lo que valía para unos no era cierto (o no tanto) para otros.

Por último, hay que advertir que la cantidad que se les hizo tomar fue muy elevada: el equivalente a 10 tazas diarias para una persona, y el té verde a altas dosis puede ser perjudicial para el hígado. Sin embargo, los investigadores afirman que podría ser una herramienta útil para luchar contra la obesidad en humanos, aun en dosis más pequeñas que las utilizadas con los roedores. No obstante, reconocen que es necesario realizar más estudios.

A pesar de las limitaciones comentadas más arriba, y dado que diversas investigaciones afirman que el té verde (que es un gran antioxidante) tiene otros efectos beneficiosos para la salud, como la prevención de ciertas enfermedades, sería inteligente que nos acostumbremos a tomar al menos un par de tazas de él al día .

Artículo elaborado por Adelgazar.Net en diciembre de 2011

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