El atracón, un auténtico trastorno alimentario

Si bien menos conocido y temido que la anorexia o la bulimia, el síndrome del atracón en un auténtico trastorno alimentario con efectos perniciosos varios, especialmente por lo que respecta al sobrepeso y sus consecuencias. Sin embargo, también afecta a otros ámbitos, como al laboral, ya que supone un menor rendimiento en el trabajo.

Podría definirse el trastorno por atracón como un comportamiento repetido de ingesta excesiva de comida, con gran contenido calórico (normalmente, rica en hidratos) y sin conductas compensatorias tras el exceso, como el vómito o el uso de laxantes. Contrariamente a lo que suele ocurrir en los casos de anorexia o bulimia (propios de adolescentes), el atracón es típico de adultos, y tanto hombres como mujeres, si bien estas últimas son mayoritarias.

Así, el 11% de las mujeres sufren este problema, pero también el 7,5% de los hombres, según un estudio realizado por un equipo de la Universidad Wesleyan (Connecticut, Estados Unidos), encabezado por Ruth R. Striegel, y publicado en "International Journal of Eating Disorders". En él participaron algo más de 46.000 personas, de las que el 53% eran mujeres.

Por lo que respecta a las causas de este trastorno, el factor que lo precipita puede ser el haber seguido dietas muy restrictivas y/o que contienen sólo un alimento. Con frecuencia, además, el comportamiento está asociado a una situación anímica de ansiedad o estrés, que la persona que la sufre calma con la comida, ya que produce un efecto sedante.

Dentro de este trastorno alimentario pueden distinguirse tres tipos: la ingesta compulsiva ("picoteo" durante todo el día), la ingesta por descontrol (se come mucho más de lo previsto) y la ingesta nocturna que, según diversos especialistas, es la más difícil de tratar, pues el paciente no es plenamente consciente de lo que hace. En todos los casos, un aspecto problemático es el reconocimiento de que se sufre el trastorno, pues es frecuente propasarse alguna vez con la comida sin sufrir por ello de atracón.

Las consecuencias de este desorden alimentario son varias, y ninguna buena. Lo más evidente es el sobrepeso u obesidad, con los consabidos efectos sobre la salud. Pero también se encontró, en el mencionado estudio, una mayor incidencia de depresión y estrés, sobre todo en las mujeres. Sin embargo, lo que causó más sorpresa fue la importante asociación entre el trastorno y la disminución del rendimiento laboral, y esta vez con una mayor incidencia en los hombres.

Por lo anterior, es importante analizarse y ser capaces de reconocer que se sufre el trastorno, ya que hay tratamientos eficaces que consiguen su remisión en, al menos, un 30% de los pacientes que se someten a ellos. En general, dichos tratamientos están orientados a mejorar el control de la alimentación, en base a terapias cognitivas.

Así, se propone realizar cinco o seis comidas diarias, sin dejar pasar más de tres horas entre ellas. Se incorporan a la dieta verduras, frutas y desayunos completos. Poco a poco, el paciente va perdiendo la sensación de tener alimentos apetecibles y prohibidos, y no siente la necesidad de atiborrarse de hidratos.

El objetivo es ir adquiriendo ciertos hábitos relativos a una dieta adecuada y ejercicio, de forma que dichos hábitos puedan ser incorporados a la vida habitual. Con ello, el trastorno remite y se consigue una reducción significativa y permanente de peso. Diversos especialistas señalan que es importante no obsesionarse con la pérdida de kilos, porque es precisamente entonces, al olvidar esta obsesión, cuando se empiezan a perder.

Artículo elaborado por Adelgazar.Net en diciembre de 2011

Más noticias sobre:

Volver