La obesidad y la depresión pueden estar relacionadas genéticamente

Hasta ahora se sospechaba (en realidad, se estaba casi seguro) que había una relación entre ambos padecimientos. Pero se pensaba que era sólo una relación psicológica, es decir, un mecanismo del tipo: “estoy triste e intento consolarme comiendo más”. También se admitía que este proceso podía retroalimentarse. Sin embargo, y sin desechar esta causalidad, ahora se sabe que, además, hay una razón genética que relaciona obesidad y depresión.

Ha sido un grupo de investigadores de la Universidad de Granada, encabezado por Margarita Rivera Sánchez, el autor del logro. En el trabajo, que se realizó en el Institute of Psychiatry del King's College de Londres, colaboraron 2.440 personas con depresión y otras 809 sin ella, que ejercieron de grupo de control. Además, los resultados provisionales del trabajo fueron corroborados mediante el estudio de otros 18.000 individuos de diferentes países y etnias.

Los investigadores se centraron en el gen FTO, también llamado “gen de la obesidad” por su señalado efecto en el sobrepeso, ya que inhibe la sensación de saciedad. La investigación ha demostrado que la depresión potencia en quien la sufre el efecto del FTO, con el consiguiente resultado en su Índice de Masa Corporal. Es decir, que le hace engordar. Este efecto podría superponerse a los mecanismos psicológicos referidos más arriba.

No obstante, muchos aspectos de estas relaciones siguen sin estar claros. Por una parte, como ya hemos comentado, la depresión puede aumentar la obesidad mediante la potenciación de los efectos del FTO. Pero dicho gen puede producir tanto obesidad como depresión, lo que parecería indicar un origen común de ambas dolencias, al menos en aquellos individuos genéticamente predispuestos.

La propia Rivera afirma que, si bien hay evidencias de que la obesidad es más frecuente en individuos con depresión, la naturaleza y la dirección de esta relación no están claras. Dicha relación podría ser en ambos sentidos, ya que diversos estudios indican que las personas con sobrepeso tienen un 55% más de riesgo de sufrir depresión y, en el sentido opuesto, las que padecen este trastorno tienen un 58% más de probabilidades de convertirse en obesas.

En todo caso, lo que parece evidente es que la relación entre estas dos dolencias aconseja que, en caso de sufrir una de ellas, acudamos cuanto antes al especialista para intentar ponerle remedio. Por la importancia que tiene en sí misma y, según acabamos de ver, por el riesgo añadido de caer en la otra.

Artículo elaborado por Adelgazar.Net en abril de 2012

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