Evitemos el sobrepeso de nuestros niños

Es sabido que, en gran medida, un niño obeso será un adulto obeso. El problema es que en torno a un 8% de los niños españoles de 3 a 12 años sufre obesidad, y casi un 22%, sobrepeso. Pero el remedio existe, y está, en gran medida, en nuestra mano: inculcar buenas costumbres en materia de alimentación y actividad física. Si esperamos unos años, la tarea no será imposible, pero sí bastante más difícil, porque los malos hábitos estarán bien arraigados.

Las cifras anteriores provienen de un amplio estudio realizado por la Fundación Thao entre 18.000 niños españoles de 3 a 12 años. Esta fundación, cuyo presidente es Henri García, promueve programas de prevención de la obesidad infantil mediante la adopción de hábitos saludables. Para ello, intenta mentalizar a los padres y profesionales que no lo estén acerca de la importancia del problema. En opinión de un portavoz de la Fundación Thao, la situación es alarmante en las edades más tempranas.

Henri García afirma que "el exceso de peso es una amenaza para la salud futura de nuestros hijos". Pero los problemas no se quedan ahí. Aunque cuestionemos, y con razón, ciertos valores estéticos de nuestra sociedad, y en concreto la exaltación de la delgadez, lo cierto es que están presentes, y nuestros hijos están inmersos en ellos sin remedio, queramos o no.

Por tanto, los perjuicios que podrían derivarse de la obesidad, en cuestiones como sufrir infravaloración por parte del grupo, problemas de autoestima y aceptación de sí mismo, mayor dificultad para establecer relaciones sociales y de pareja... no son problemas futuros, como en el caso de la salud, sino dolorosamente presentes para nuestros niños y adolescentes. Y, para agravar más aún el problema, es bien sabido que ellos son especialmente sensibles a estos temas.

Pero, como hemos dicho más arriba, la solución existe. Los expertos coinciden en que la principal causa de la epidemia de obesidad que sufren las sociedades desarrolladas es el cambio de hábitos en alimentación y actividad física. Por tanto, podemos luchar con eficacia contra el sobrepeso de nuestros hijos. Y, de paso, contra el nuestro, aunque sea algo más difícil, ya que los adultos tenemos muy instaurados estos malos hábitos.

Lo más importante es imbuir en nuestros pequeños la importancia de una correcta alimentación. Hay que hacerles ver el daño que les hacen chucherías, dulces, aperitivos, refrescos, bollería, precocinados... e intentar desterrarlos para siempre. Por el contrario, fomentar en ellos el consumo de frutas y verduras (de las que deben consumir cinco raciones diarias), aceite de oliva y, en resumen, seguir una dieta mediterránea que incluya lácteos y pescado.

Los expertos resaltan la importancia de que nuestros menores desayunen de forma correcta, ya que es la comida más importante del día. El estudio de la Fundación Thao ha revelado que uno de cada tres niños no desayuna antes de salir de casa, lo que supone un grave error en materia de alimentación. Levantarles un poco más temprano y poner a su disposición alimentos sanos y apetecibles puede ayudar a resolver el problema.

Por último, hay que resaltar la importancia de una adecuada actividad física. Conviene incentivar en ellos los paseos, la práctica de algún deporte, juegos físicos al aire libre... en vez de la tan socorrida como perniciosa televisión o consola de juegos. No hay que olvidar que el mejor regalo que podemos hacer a nuestros hijos no es el último artefacto tecnológico, sino unas costumbres sanas que les permitan ser niños felices y adultos saludables .

Artículo elaborado por Adelgazar.Net en julio de 2012

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