Belviq, primer fármaco contra la obesidad aprobado en más de una década, podría estar disponible en 2013

Su principio activo es la lorcaserina y el efecto adelgazante lo consigue al actuar sobre un receptor de la serotonina, un neurotransmisor que regula el apetito y la saciedad. A pesar de la expectación que ha despertado, hay que decir que sus efectos no son milagrosos, ni mucho menos: en torno a un 3,3% de reducción neta de peso. Además, parece haber alguna sombra acerca de sus efectos secundarios.

Lo cierto es que la historia de los fármacos para adelgazar no puede ser más triste. Después de despertar, una y otra vez, grandes esperanzas entre los pacientes obesos y de gastar ingentes cantidades de dinero, sólo tenemos el orlistat, que bloquea la absorción de parte de la grasa en el intestino. Parece inocuo, lo cual es digno de tenerse en cuenta, aunque sus resultados son bastante modestos.

Pero varios medicamentos han sucumbido frente a los efectos adversos que producían, como el Acomplia (rimonabant), en 2008, y el Reductil (sibutramina) en 2010. Actuaban sobre el sistema nervioso central (SNC) y el problema era que, además de disminuir el apetito y/o aumentar la sensación de saciedad, alteraban otros parámetros, de forma que aparecían efectos secundarios indeseados, como trastornos psiquiátricos, ideas suicidas o riesgo cardiovascular.

Los laboratorios siempre han intentado que la diana de su principio activo sea lo más específica posible, para que sólo afecte al apetito o la saciedad. Pero en el cerebro se hallan en equilibrio multitud de variables interrelacionadas de una forma muy compleja, y es difícil afectar a una y no a las demás. Porque, quizá, ahí está la clave: el único fármaco que ha conseguido superar durante largo tiempo de presencia en el mercado (13 años) las diversas pruebas de seguridad (el orlistat) no actúa sobre el SNC, sino sobre el intestino.

Este largo prolegómeno es necesario para encuadrar de forma correcta la aparición de la lorcaserina, que es un fármaco que actúa sobre el SNC. Es cierto que ha sido aprobado, pero hay que decir que también lo fueron, en su día, el Acomplia y el Reductil... para luego ser retirados ante la acumulación de pruebas de efectos adversos. Y, además, sobre pacientes finales, y no sobre pacientes de ensayos, lo que es más grave. Cuando los miles de personas que los tomaban tuvieron que abandonar estos medicamentos, recuperaron el peso perdido.

De hecho, la FDA (administración norteamericana que aprueba los medicamentos y es el referente mundial en este tema) vetó la lorcaserina en 2010 ya que, en ensayos con animales, incrementaba el riesgo de tumores. Sin embargo, tras recibir nuevos estudios del fabricante (Arena Pharmaceuticals of San Diego), la FDA estimó que este riesgo era escaso en humanos y ha autorizado ahora el fármaco en cuestión. Al saberlo los mercados, las acciones del laboratorio subieron un 29%.

Esta autorización, sin embargo, está sometida a condiciones estrictas: la empresa deberá llevar a cabo otros seis estudios adicionales tras la comercialización, analizando, entre otros, sus efectos a largo plazo sobre el corazón. Además, deberá combinarse con dieta y ejercicio, y únicamente en pacientes obesos (IMC de 30 o más), o bien con sobrepeso de IMC de 27 o más, pero sólo si tienen un trastorno asociado (hipertensión, diabetes, colesterol...). Y no podrá ser utilizado por mujeres embarazadas o que den el pecho.

Por lo que respecta a los efectos secundarios, pueden citarse cefalea, migraña, mareo, náuseas, depresión y lapsos de memoria. Y dejamos para el final aquello que quizá más interese al lector: sus resultados. En ensayos realizados en voluntarios, la pérdida de peso media de los que tomaron el fármaco después de un año de ser administrado, junto a dieta y ejercicio, fue del 5,8%, frente a una reducción del 2,5% de quienes tomaron un placebo. Por tanto, cabe achacar al medicamento una reducción neta del 3,3%.

Este 3,3% supone, por ejemplo, que una persona de 80 kilos pierda, después de un año, 2,6 kilos para quedarse en 77,4; o bien, una de 120 pierda 4 kilos y pase a marcar 116 en la báscula. ¿Merece la pena, teniendo en cuenta que, si se deja de tomar, se recupera el peso? La respuesta debe darla cada uno, para sí mismo. Y quizá debería preguntarse si puede conseguir esa reducción (positiva, por otra parte) cambiando ciertos hábitos y ahorrándose, de paso, mucho dinero y algunos riesgos.

Aún no se sabe cuál será el precio ni cuándo saldrá al mercado, ni en Estados Unidos ni en Europa.

Artículo elaborado por Adelgazar.Net en julio de 2012

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