Las dietas tipo Atkins incrementan de forma notable el riesgo cardiovascular

Estas dietas, la original de Atkins y sus muchas variaciones e imitaciones, se caracterizan por un bajo consumo de hidratos, que son sustituidos por proteínas. Si bien según sea el origen de unos y otras, puede atenuarse el riesgo, lo cierto es que, a largo plazo, seguir este tipo de regímenes puede ser mucho más peligroso para la salud de lo que parece, ya que la probabilidad de padecer una enfermedad cardiovascular puede aumentar hasta en un 60%, que no es poco.

El cardiólogo norteamericano Robert C. Atkins revolucionó en los años 70 el mundo de la nutrición y las dietas antiobesidad. Su dieta parecía ofrecer unos resultados claramente superiores a otras restrictivas en grasas o, en general, en calorías; al menos, a corto plazo. Y, además, con menos esfuerzo. Pronto fue seguida por millones de personas.

Sin embargo, el paso de los años y los estudios atemperó ese entusiasmo, pues los resultados en cuanto a la reducción de peso a medio y largo plazo no parecían ser tan diferentes a los de sus competidoras y, por contra, muchos especialistas le ponían a Atkins reparos por lo que respecta a los efectos en la salud de las personas que las seguían. Sin embargo, los diversos estudios parecían ofrecer resultados contradictorios.

El trabajo que traemos hoy a estas páginas puede ser un verdadero mazazo a este tipo de dietas. Fue llevado a cabo por el equipo de la profesora Pagona Lagiou, de la Escuela Médica de la Universidad de Atenas (Grecia) e investigadores de la Escuela de Salud Pública de Harvard (Estados Unidos), y ha sido publicado en el "British Medical Journal".

Para realizarlo, siguieron durante 15 años la evolución de casi 44.000 mujeres suecas, de una edad de entre 30 y 49 años. Y encontraron que el aumento medio del riesgo de sufrir enfermedades circulatorias por parte de las que seguían regularmente una dieta tipo Atkins era del 28%. Dado que hablamos de infarto, isquemia, evento cerebrovascular y enfermedad de las arterias coronarias, la conclusión es, como afirman los autores del estudio, preocupante.

Los investigadores comprobaron que cuantos más hidratos y menos proteínas consumieran las participantes, menor era su riesgo circulatorio. Hasta el punto de que el grupo más seguidor de Atkins lo incrementaba hasta en un 60%, con respecto al que consumía más hidratos. Para llegar a sus conclusiones, los investigadores tuvieron en cuenta los factores de riesgo ya presentes, como ciertas adicciones (tabaco y alcohol), hipertensión y escasa actividad física, entre otros.

Hay que matizar que el riesgo varía con el origen de las proteínas (es preferible que sean de origen vegetal, como los frutos secos de cáscara dura, y son más perjudiciales las de origen animal) y de los hidratos (es mejor eliminar los refinados, como dulces y bebidas gaseosas). Sin embargo, este origen no suele ser tenido muy en cuenta por las personas que siguen este tipo de regímenes.

La situación puede ser resumida con unos cometarios sobre el estudio realizados por los doctores Anna Floegel, del Instituto Alemán de Nutrición Humana, y Tobías Pischon, del Centro Max Delbrück de Medicina Molecular: "Los beneficios a corto plazo de estas dietas parecen irrelevantes frente a la creciente evidencia de una más alta morbilidad y mortalidad por enfermedades cardiovasculares a largo plazo".

Artículo elaborado por Adelgazar.Net en septiembre de 2012

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