A más dieta mediterránea, menos obesidad abdominal y más salud

La importancia del concepto de obesidad abdominal va sustituyendo, poco a poco, al de obesidad tradicional o total, que se mide por el Índice de Masa Corporal (IMC). La razón es que parece haber una mayor correlación entre enfermedades como diabetes, hipertensión o problemas circulatorios con la obesidad abdominal que con la total. Y ahora se ha comprobado que una de las mejores formas de reducir la obesidad abdominal es seguir la dieta mediterránea.

La obesidad abdominal se mide por la relación perímetro abdominal/altura, mientras que la total se mide por el IMC, que es el peso en kilos/altura en metros al cuadrado. Por ejemplo, una persona que tenga un perímetro abdominal de 120 cm., una altura de 1,80 metros y un peso de 100 kilos, tendrá un IMC de 100/(1,8x1,8) = 30,86 y se le consideraría obeso, pues la obesidad comienza para un IMC a partir de 30. Su índice de obesidad abdominal sería 120/180 = 0,67 y tendría un índice también incorrecto, pues debe situarse en 0,5.

La cuestión es que no toda la grasa es igual de dañina para el organismo, y en concreto para nuestra circulación, ya que lo es mucho más la abdominal que la situada en otras partes del cuerpo, como en los glúteos, los muslos o los brazos. La cuestión que debería preocuparnos es, entonces, cómo podemos combatir la grasa abdominal. Y el estudio que traemos hoy a nuestras páginas nos da una respuesta muy interesante.

Es sabido que hay multitud de dietas con las que podemos bajar de peso, y en ocasiones de forma muy notoria. Sin embargo, hay dos cuestiones muy importantes a tener en cuenta: el posible daño a nuestra salud y el tiempo durante el que podemos mantener esa dieta. Pero hay una que cumple ambos requisitos a la perfección: la dieta mediterránea (aceite de oliva, frutas, verduras, legumbres...). Es muy sana y se puede mantener de forma indefinida con poco esfuerzo.

Y ahora tenemos un estudio que corrobora con cifras todo lo dicho más arriba. Ha sido realizado sobre 7.447 personas con riesgo vascular por la Red Predimed (financiada por el Instituto de Salud Carlos III), coordinada por el investigador de la Universidad de Navarra Miguel Ángel Martínez y con la participación de diversas universidades, hospitales y centros de investigación españoles. Dicho estudio ha sido publicado en la revista "PLos One".

En esta investigación se hicieron a los voluntarios 14 preguntas relativas a su alimentación, en las que se comprobaba en qué medida esta se ajustaba a la dieta mediterránea. Cuanto más elevada fuera la puntuación, con un máximo de 14, más se parecía a la dicha dieta ideal. Además, se midieron su IMC y su índice de obesidad abdominal, ambos vistos más arriba.

Los resultados fueron concluyentes, en el sentido de que cuanta mayor fuera la puntuación de una persona, menor era su obesidad. Y, más concretamente, se vio una correlación negativa muy fuerte con la obesidad abdominal que, como hemos visto, es la más importante en cuanto a sus efectos sobre la salud. Así, quienes habían obtenido 10 o más puntos en el test tenían un índice de obesidad abdominal un 11,4% menor que los que habían obtenido un 7 o menos.

Para traducir lo anterior a cifras sobre el ejemplo visto más arriba, si esa persona hubiera seguido más la dieta mediterránea (10 o más puntos sobre 14), en vez de hacerlo de forma mediana (7 puntos o menos), tendría un perímetro abdominal menor de 108, en vez de 120, y su índice de obesidad abdominal sería menor de 0,6, lo que, sin ser todavía el ideal, supone una diferencia importante por lo que respecta a su salud .

Artículo elaborado por Adelgazar.Net en noviembre de 2012

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